sábado, 23 de marzo de 2019

CADA CORAZÓN UN UMBRAL

Seanan McGuire


«Deslizándose entre las sombras bajo la cama, o a través de un armario, o por madrigueras de conejos... los niños siempre han sabido acceder a mundos mágicos. Pero ¿qué ocurre cuando regresan y no consiguen adaptarse y no son aceptados por sus familias? Eleanor West tiene un internado que acoge a estos niños que quieren volver a su mundo de fantasía. Pero con la llegada de Nancy algo cambia en el internado y pronto tendrán que enfrentarse a una tragedia por sí mismos». (Más info en la página de Alianza Editorial). 

*Autora: Seanan McGuire
*Traductora: María Pilar San Román Navarro
*Editorial: Alianza editorial

*Publicación: 28 de junio de 2018
*Precio: 15,00 €
*Páginas: 192 


Acabada la novela, venía yo este martes pasado dispuesta a comentaros mis impresiones cuando vi que, precisamente ese día, La Nave Invisible publicaba una estupenda reseña, firmada por Laura S. Maquilón, de la misma obra: CADA CORAZÓN, UN UMBRAL
         Ha pasado media semana y por fin ahora me dispongo a terminar lo que empecé el martes.

Siempre es interesante poder comparar opiniones sobre una misma lectura. En este caso veo que, coincidiendo en los aspectos esenciales, yo voy a ser más tacaña en mi valoración de la citada novela que la que se ofrece en la reseña de La nave invisible.
         Cada corazón, un umbral es una obra con importantes puntos fuertes. Me ha resultado amena, se lee bien, tiene ritmo y el hilo conductor que utiliza, ciertos asesinatos ocurridos en el colegio donde se desarrolla la trama (para mí un perfecto mcguffin***), es eficaz para centrar la atención lectora y, de paso, explotar las posibilidades de los personajes. La novela posee también otra baza ganadora, y es el canto que hace a la diversidad desde todos los puntos de vista: en cuestión de sexo, género, orientación u opción sexual, etnia, cultura o credo... Y resulta casi terapéutica en su reivindicación de todas esas «rarezas» que a muchos han podido hacernos sentir distintos e incomprendidos en diversos momentos de nuestras vidas. Algo así como «amigo raruno, no estás solo». Al darle voz a un montón de realidades no habituales (o que nos creemos que no lo son) ayuda a normalizar esa sensación de no encajar que todo el mundo ha sentido alguna vez, al tiempo que invita a buscar el propio lugar en la convicción de que este existe, que hay un sitio o unas personas que buscan exactamente aquello que nosotros somos u ofrecemos.

¿Dónde está entonces la pega? Bueno, no sé si es una pega realmente, porque puede deberse sencillamente a que yo no me esperaba que la novela perteneciera a ese género, el caso es que a mí me ha resultado un puntito, solo uno, demasiado juvenil. No he encontrado muy novedoso su punto de vista, aunque me haya gustado, no me ha enamorado por completo ningún personajes y no será de esas novelas que me dejan una huella permanente. No es la sacudida de Las estrellas son legión, por ejemplo, uno de los últimos libros de ficción leídos que más me han impactado.
         Aunque de eso ella no tiene ninguna culpa, desde luego.
         Además, al respecto de esto último he de decir una cosa: una lectora cercana empedernida, amante de muchos géneros, ha abandonado la de Kameron Hurley tras dos o tres capítulos sin haberle encontrado la gracia por ningún lado XD
         Es decir, que para gustos los colores. Cosa que yo he agradecido en carne propia ya que, como autora, es necesario recordarse de vez en cuando que ningún trabajo complace a todo el mundo y que, como los personajes de Cada corazón un umbral, hay que buscar hasta encontrar nuestro sitio. Hay que perseverar hasta alcanzar a aquellos lectores que desean leer precisamente lo que nosotros queremos contarles.



*** Un Macguffin es un elemento de suspenso que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí. MacGuffin es una expresión acuñada por Alfred Hitchcock que designa una excusa argumental que motiva a los personajes y al desarrollo de una historia, pero carece de relevancia por sí misma.

sábado, 23 de febrero de 2019

Andá, ¡Neuh! ¿Es posible que sea esto lo que andaba buscando?

buscando a dory



















Ya os he hablado algunas veces*** de mis aventuras locas a la hora de autopublicar novelas, y luego publicitarlas, ponerlas a la venta y animar a los lectores a que les den una oportunidad y luego me cuenten sus impresiones.
         Así habéis podido acompañarme y seguir en detalle todos los problemas con que he tenido que enfrentarme en este camino de la autoedición; y conocer también las satisfacciones que proporciona, que son muchas; los logros y aprendizajes derivados de él.

***Por ejemplo, aquí: La epopeya de Morgan; o aquí: La epopeya de Morgan, segunda parte. O también aquí: La epopeya de Morgan. La historia continúa.


También os he hablado (y los resumo ahora) de los pros y los contras que lleva implícitos esta forma editorial concreta:

autopublicaciónTodas las elecciones están en tus manos, lo que proporciona total libertad estética y creativa.
Desde el tipo de letra, tamaño de página, diseño de cubierta, presentaciones, publicidad, distribución... Hasta los plazos, que serán los que tú quieras marcarte.
Nada de sorpresas sobre si esto o aquello estarán a tiempo o no. Ni el riesgo de que no le den a tu obra el trato o el enfoque que tú deseas.
Tu criatura será exactamente lo que tú quieres que sea.




autopublicaciónSupone mucho trabajo, pero mucho, ¿eh? Todo es tarea tuya, desde la escritura a la promoción y la venta. Por lo tanto, te ves obligado a aprender un montón de cosas que nunca te habías siquiera planteado. Y al no tener una editorial que te respalde resulta complicado acceder a determinados eventos y darte a conocer.
Y, por último, se trata de un camino solitario que enfrenta diversos prejuicios, vigentes aún hoy, que consideran la autopublicación sinónimo de falta de calidad y/o profesionalidad.

Sopesando todas estas cosas yo creo que, a pesar de los pesares, el saldo sale decididamente positivo; pero hay ocasiones, o períodos incluso, en que a uno le gustaría hallar una forma de minimizar esa «soledad» editorial y encontrar de paso otros autores en la misma o parecida situación que la propia; gente que pueda llegar a ser ese grupo de compinches que uno necesita para emprender osadas aventuras y llevar a cabo cosas locas. Para dar ciertos pasos con más soltura, como abordar charlas o mesas redondas, conseguir presencia en más eventos y poder montar stands. O encontrar nuevas formas de dar a conocer tu trabajo.
         Y en esas, precisamente, estaba yo cuando una de mis colegas, la escritora Ana Morán Infiesta, me sopló que había un colectivo de autores autoeditados llamado Neuh (No es un hobby), que habían estado en el pasado Celsius 232*** haciendo ruido. Así es como los había conocido ella, y me pasaba ahora el enlace a su web, ESTA, por si podía interesarme.

***Festival de terror, fantasía y ciencia ficción que se celebra en Avilés.

Me puse a investigar, cómo no. Y lo que vi me gustó. Así que decidí que en una de esas fechas que parecían abrir para considerar a nuevos miembros presentaría mi solicitud a ver qué pasaba.
         Lo que pasó es que, tras un período de valoración y votación de las propuestas recibidas, me aceptaron :-)
         Y ahí estoy ahora, metida en un verdadero berenjenal como de costumbre, y aprendiendo, también como de costumbre, un montón de cosas nuevas y emocionantes.

¿Será Neuh lo que andaba yo buscando? El tiempo lo dirá. Lo que es seguro es que va a suponer una experiencia muy beneficiosa y altamente gratificante. Porque aparte de ser un colectivo súper creativo, que se mueve muy bien, han logrado tener una estructura dinámica y a la vez práctica donde se promueve el intercambio y la cooperación. Y me gusta el código ético por el que se rigen, que defiende la diversidad y apuesta por el trabajo bien hecho.
         Así que, bienvenido Neuh y bienvenida nueva etapa, que de todas las cosas y de todas las personas, si estás atento, se puede aprender. Y de estas en concreto tiene pinta de que se puede aprender mucho.

domingo, 10 de febrero de 2019

El «DESTINO» VUELVE A SURCAR LOS MARES

L. G. Morgan-Alex Godmir-Gerard P. Cortés

Hay proyectos locos que se sabe cómo y cuándo empiezan pero no cuándo acaban. Y eso es, exactamente, lo que me sucede —nos sucede— con el «Destino».
         Quién me iba a decir a mí que la simple elección de un título tendría el efecto de hacer realidad ese camino trazado de antemano y del que uno no logra escapar. Porque eso es lo que parece que nos ha ocurrido a Gerard P. Cortés, a Alex Godmir y a mí, convertidos en eternos navegantes de esta goleta que escribe novelas y mezcla géneros y estilos, tal como les sucede a nuestros personajes, condenados a servir a bordo hasta dar adecuado cumplimiento a la misión que tienen encomendada.
         El proyecto empezó como un blog: Destino, un proyecto de literatura en vivo, encaminado a mostrar en vivo y en directo cómo se escribía una novela a seis manos.
         Continuó como serial semanal de fantasía y misterio, para acabar recopilado en forma de novela, con 46 y 60 capítulos (cortos) respectivamente. Entonces creímos que se había terminado para siempre y nos despedimos de él con tristeza, aunque también con la satisfacción del deber cumplido.
         Y resulta que ahora, años después, habiendo pasado todo ese tiempo amarrado en un oscuro puerto cuya ubicación no puedo desvelar, no se sabe bien cómo ni por qué reaparece trasformado en podcast, para llegar hasta vuestros oídos y volver a contaros una historia que los tres nos hemos resistimos a olvidar. Pero... Un momento, para qué seguir contándoos todo esto cuando lo podéis oír directamente en ivoox, explicado el proyecto y sus orígenes con pelos y señales y leído el primer capítulo entero.



Solo me queda contaros que está previsto que emitamos todos los martes y viernes de aquí hasta que la primera aventura llegue a su fin.
         Que lo disfrutéis (porque si no es así, que conste desde ya que no admitimos devoluciones).

jueves, 31 de enero de 2019

EL VUELO DEL DRAGÓN - Anne McCaffrey

anne mccaffrey


Novela de ciencia ficción —con grandes dosis de fantasía, tal como dice Sergio Mars en su reseña***— y aventura, escrita por Anne McCaffrey y publicada por Ballantine Books en 1968. Fue publicada por primera vez en español en 1977 por la editorial Acervo. Es el primer libro de la premiada saga «Los jinetes de dragones de Pern», en concreto, el primer tomo de la trilogía original.

***Rescepto indablog-El vuelo del dragón

Pues bien, una combinación de dos afortunadas circunstancias: encontrar esa reseña de manera fortuita y tener en casa la susodicha novela —lo que me permite dar cumplimiento a mi propósito lector de Año Nuevo— me ha hecho empezarla... y devorarla en tres días.
         Desde luego, no ha sido un descubrimiento tan asombroso como el de la novela de Kameron Hurley. Por un lado, ya sabía algo sobre Los jinetes de dragones de Pern y su autora (ambas recomendadas por mi amiga Ángeles Pavía), su estilo y su argumento. Y por otro, el hecho de ser anterior en el tiempo (1968) hace que ya nos resulten familiares muchos de sus presupuestos, aunque en su día, según dicen los expertos, resultaron novedosos e incluso transgresores.

La novela de McCaffrey se lee también con enorme interés (lo predecible de la trama, que señala Mars, para mí no ha supuesto ningún problema; me ha permitido disfrutar y recrearme en lo que pasa en cada capítulo sin esa cierta ansia que te producen algunas obras por conocer su desenlace, obligándote a leer casi de corrido), a lo largo de una historia que no decae en ningún momento. Y, algo muy importante, ahora que he leido por fin sobre ese mundo de dragones que inventó McCaffrey he podido constatar cuánto le deben el resto de novelas del género. Eragon, por ejemplo, ahora me parece una mera (y pálida) copia de los weyr concebidos por Anne Mccaffrey. 
         La relación jinete-dragón, por ejemplo, esa comunicación única y telepática que se da entre ellos, esa elección mutua que será de por vida; que es, por cierto, uno de los mayores atractivos de la historia de Paolini, fue dibujada y definida por esta madre de dragones que es McCaffrey.
         Otra de las novedades que introdujo fue el hecho de hacer de los dragones coprotagonistas amables de sus novelas, con su personalidad propia y definida, en vez de los acostumbrados villanos. Y utilizar los viajes en el tiempo (y elementos de auténtica ciencia ficción, según parece, sobre todo a partir de la tercera entrega de la trilogía original: El dragón blanco) en el seno de trepidantes aventuras más al uso.
         Además hay que concederle a Mccaffrey haber sido una de las pioneras en eso de convertir a las mujeres en protagonistas con carácter, haciéndolas bastar por sí solas para sustentar una trama y, de paso, el interés de los lectores. Las pequeñas pegas que le puedo poner hoy en día derivan, estoy segura, de su época y contexto cultural, lo que, por otra parte, es una razón para sentirnos razonablemente optimistas en cuanto a la evolución que el feminismo ha impulsado en nuestra sociedad.

Anne McCaffrey no debió de poder substraerse del todo a ciertos tópicos machistas de su tiempo. (Tuve esta misma sensación, aún más acusada, cuando leí su novela «La Rowan», inferior a esta, en mi opinión); y eso se nota en comportamientos y «arrepentimientos» que hace vivir a sus protagonistas. Lessa, dama de dragones, por ejemplo, mujer impulsiva con mucha personalidad y unos dones asombrosos, vive con la debida contricción cada momento en el que se adelanta a los planes que su descubridor-mentor-amante-compañero ha decidido trazar. No importa que no se los haya comunicado (y que los haya elaborado, eso sí, con su hombre de confianza). Ella debería haber tenido fe absoluta en su pericia, capacidad, arrojo y todas esas cosas que ornan a un buen jefe guerrero y haber aguardado sus acciones. Tendría que haber sabido que él sí tenía todos los elementos de juicio y que ya los compartiría con ella cuando fuera oportuno. Porque, claro, el prota hombre es mayor que la chica, tiene más experiencia, más mesura, más sabiduría y comedimiento... Y es guapo. Y que ella lo sea es una parte importante (muy importante) de sus dones.
         Pero esto no es, no os creáis, una crítica a su autora, que bastante se aventuró en sus obras por senderos no trillados, además de lograr conquistar y revalidar para todas el título de mujer escritora y hacerlo en un género que parecía fuera de nuestro alcance (ella fue la primera mujer en ganar un Hugo y un Nébula. Y su libro El dragón blanco, que cierra la trilogía principal de Los jinetes de dragón de Pern, fue una de las primeras novelas de ciencia ficción en entrar en la lista de best-sellers del New York Times.) Anne McCaffrey tuvo que enfrentar y vencer muchos tópicos sexistas, tanto en sus obras como fuera de ellas. Y creo que lo hizo realmente bien. Dejándonos novelas de esas que perduran. Porque ya os avanzo que  mi historia con ella no acaba en este primer volumen (me temo que no tengo remedio), pues gracias a un soplo muy oportuno me he hecho con la trilogía completa a un precio irresistible. Ya sé, ya sé que mi propósito es leer todos los libros que YA tengo, pero como lo cumplo con el primero, creo que bien puedo ceder a la tentación con el resto, ¿no?

Los jinetes de dragones de Pern

No miréis el de Moorcock, no seais crueles. Estoy segura de que podéis hacer como que no está. Porfaaaa...

miércoles, 23 de enero de 2019

LAS ESTRELLAS SON LEGIÓN

Kameron Hurley




—Madre mía, madre mía, madre mía... ¡Qué novela!
—Pero, bueno, ¿a ti te parece que esa es forma de empezar una reseña?
—¿Qué reseña? Yo no hago reseñas. Yo comento de vez en cuando libros que leo.
—Ahhhh, que tú comentas. Porque no es lo mismo, claaaro.
—Pues no. Los comentarios son como más informales; más a tu aire, más tu impresión del libro, tus sensaciones. Y no «la noticia o examen de una obra científica o literaria» que dice la RAE.
—¡Que tú me cites la Rae...!
—A ver, el que no comulgue con todas las nuevas directrices que se inventan promulgan no quiere decir que en cuestión de significados no la siga al pie de la letra.
—Sobre todo cuando lo que dice coincide con tu opinión, ¿no?
—¡Serás...! Cállate ya y deja que comente el libro de una vez.
—¡A sus órdenes! Ya veo que en este blog no impera la democracia precisamente.
—¿Y cuándo he sugerido yo tal cosa? La democracia en estas cuestiones está muy sobrevalorada. Pero en fin, a lo que iba...

¡Qué novelón me he leído! Trescientas y pico páginas de purísimo disfrute. Solo en la primera tacada ya cayeron 198 del tirón. Y luego, en cuanto tuve un ratín, lo rematé. Fascinada desde el mismísimo origen:


«Fue el abismo lo que pudo con nosotras.

Cuando cruzamos el abismo,

Algo volvió con nosotras».

¿No os parece una de esas frases que te hacen soñar? A mí me despertó sensaciones muy intensas desde que puse los ojos en ella por primera vez; no podría precisar exactamente por qué, pero el caso es que sirvieron para trasladarme a otro tiempo y otro lugar. Un sitio con un peligro sin nombre. Algo que te cambia irremediablemente, aunque no sepas definirlo ni logres imaginarle un rostro.
         Pues por ahí va un poco la novela, decisiones que tomamos tan cruciales que determinan nuestras vidas. Elecciones sobre las que volvemos a dudar una y otra vez pero que, no obstante, no tienen en el fondo vuelta de hoja. El amor o el miedo, saber o no saber, la «otra» o una misma, competencia-conquista o colaboración...
         Desde los primeros capítulos me trajo también a la memoria una novela de Marion Zimmer Bradley llamada Darkover 8: Ciudad de Brujería; por el estilo común de space opera y por ser todos los personajes mujeres (en Ciudad de Brujería es cierto que «sale» algún hombre, pero su papel es prácticamente anecdótico. Si aparecen es sobre todo en referencia a otras novelas, ya que la historia en cierta forma continua otras anteriores). También por un elemento que aparece en las dos y que resulta crucial, un viaje peligroso que hay que cumplir y que resulta iniciático.
         Pero Las estrellas son legión va mucho más allá en sus planteamientos que su predecesora (también hay que recordar las fechas de publicación: Ciudad de brujería en 1984 y Las estrellas son legión en 2017). El ritmo y el sentido de la aventura podrían ser similares, no así las características de los mundos donde se desarrolla la historia ni la textura de los personajes. Porque Kameron Hurley va mucho más allá en su concepción (palabra significativa y muy al caso XD) de esos mundos orgánicos donde todo se transforma, se recicla y sirve de alimento, donde el ciclo de la vida-muerte-vida cobra un sentido absoluto y totalmente real, tangible, con unas mujeres que engendran al servicio del mundo, en continua simbiosis con él.
         En cuanto a las relaciones humanas y el tipo de sociedad imaginada, Hurley se dedica a dinamitar con admirable empeño las estructuras e instituciones conocidas para inventarse otras, mucho menos convencionales, donde se establecen lazos humanos basados en la utilidad, el poder y el miedo, sin que exista un modelo afectivo-legal-institucional reconocido, y mucho menos único; con unas «falsas» familias y unos clanes de distinta naturaleza, que obedecen, eso sí, al ancestral mandato de la supervivencia.
         La autora demuestra enorme habilidad para mantener el interés y la atención clavada en sus palabras, y va dosificando la información cuidadosamente, cumpliendo escrupulosamente esa máxima de que los personajes no sepan más de lo que saben los lectores, haciendo que estos y aquellos vayan descubriendo a la vez la solución a los enigmas que van surgiendo.
         Zan (una de las protagonistas más carismáticas con las que yo me he topado en una novela) se va reconstruyendo a lo largo de la aventura, pues no tiene memoria, y con cada pieza de sí misma que coloca en su sitio vamos nosotros armando el puzzle de una trama desvelada sin un instante de tregua, hasta llegar a los tramos finales, cuando rellenamos los últimos huecos, para ya solo disfrutar y recrearnos con esa sensación de espacio infinito, de negrura de un mundo moribundo donde se entrevee, insinuada en el horizonte, la luz tenue de una posibilidad.

Ya he dicho que yo no hago reseñas. Así que me temo que aquí no encontraréis disecciones detalladas de ningún argumento o listados de personajes. Ni, mucho menos, comentarios sobre la estructura de la novela o su adscripción a uno u otro subgénero. Eso no me interesa mucho. Mi única ambición es compartir con vosotros las ideas y sensaciones que me ha producido esta fantástica novela. Y animaros a leerla y comentarla por aquí. Porque yo la he disfrutado un montón y pienso estar desde ahora bien atenta a cualquier cosa que se le ocurra hacer a esta gran escritora que es Kameron Hurley.