jueves, 11 de enero de 2018

TARDE DE LITERATURA EN LA LIBRERÍA A'TÜIN



Entrevista, concursos de relato y actividades literarias en vivo. Satisfacción garantizada. Té con bizcocho de chocolate y buenas letras en la Librería A'Tüin (Calle Alcorisa, 67. Madrid).

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Más información: ME SUENAN TUS LETRAS: DIVISIÓN MADRID

domingo, 31 de diciembre de 2017

LITERATURA CON ESTRÓGENOS os desea un feliz...


Happy New Year 2018








Que seáis muy felices. Y no olvidéis los propósitos de Año Nuevo, que para poder incumplirlos hay que hacerlos primero.

martes, 26 de diciembre de 2017

VICTORIA SANTA CRUZ

O indagar en el flow de la vida 

«el flow»

Es curioso cómo funciona la vida, cómo llegamos a nuestros descubrimientos y cómo, las veces más afortunadas, estos encuentran eco y cobijo en otras gentes y otras vidas que se cruzan con la nuestra por (aparente) azar.
         Yo descubrí el flow (básicamente, fluir) de la mano del rap. Me refiero al concepto, al más común:
«La palabra Flow es de origen inglés y hace referencia a las palabras "corriente" o "flujo". Con exactitud no se puede aplicar una definición exacta para la palabra "Flow", aunque la gran mayoría de raperos usan esta como sinónimo de la velocidad y el ritmo al rapear». 

Flow

O sea, una especie de cadencia, de ritmo interno, sea al hablar, moverse, etc.
         Y entonces llegó a mi barrio la primera tentativa de Sound Sistem. Los Manotas DUB Barrio nos montaron una rave callejera que duró todo el día, con buen ambiente, música a todas horas y algún que otro refrigerio para aguantar el ritmo. Bailar justo delante de los altavoces me resultó una experiencia inesperadamente «aperturista». Los graves te golpean el cuerpo en su mismo centro,  y llega un momento que casi parece que la música late al mismo ritmo que tu corazón. Que sintonizas con la base misma, con el fluir del sonido; de alguna manera, con el fluir de todo. Me puse a pensar en que esa es en realidad la búsqueda, descubrir la cadencia interna propia, el ritmo básico de uno; y sintonizar entonces con el flow de la vida, de la naturaleza. Porque estoy convencida de que hay uno básico y universal que está ahí afuera, solo esperando ser descubierto. 

Hoy he conocido a Victoria Santa Cruz. O, más bien, he vuelto a dar con ella, puesto que ya había visto hace tiempo su maravilloso poema Me gritaron negra, una de sus obras más conocidas. Y he visto reflejada tan por completo esa misma idea, que me he puesto a indagar en su figura y en su persona, en esos descubrimientos a los que dedicó su interés, inteligencia y creatividad a lo largo de su vida.

Victoria Santa Cruz

Victoria Eugenia Santa Cruz Gamarra (Algunos extractos de Wikipedia). (La Victoria, Lima, 27 de octubre de 1922 - Lima, 30 de agosto de 2014) fue una compositora, coreógrafa y diseñadora, exponente del arte afroperuano.
         Hija de Nicomedes Santa Cruz Aparicio, hombre culto, escritor y dramaturgo, y de Victoria Gamarra, de familia muy ligada a la pintura y gran bailarina de zamacueca y marinera. Con esas figuras tutelares, Victoria se convirtió en una verdadera heroína del arte negro peruano, ese espíritu defensor le viene justamente del entorno familiar que le supo inculcar el ritmo desde la vida cotidiana.

Sobre este punto, la propia Victoria decía lo siguiente:
         (lamula.pe) «Mi madre, Doña Victoria Gamarra Ramírez, me enseñó a bailar la polca, la mazurca, esos aires que venían de Europa, aparte de transmitirme con su bella voz zamacuecas o décimas, mientras hacia los quehaceres».
         «Mi padre vivió en Estados Unidos. Él me enseñó a hablar en inglés, yo conocí a Shakespeare primero en inglés, luego en castellano. Pienso que mis dos padres, siendo distintos, me dieron un equilibrio tanto intelectual como emocional». 

Tuvo diez hermanos, entre los que destacaron Rafael, torero de gran clase, que muchos conocieron como La maravilla negra del toreo; Nicomedes, el eximio decimista y estudioso del folclore afroperuano como ella; y César, músico y compositor.

En una entrevista que se recoge en el blog LA GUITARRA EN EL PERÚ decía lo siguiente acerca de sus orígenes musicales y la influencia familiar:
         «Siendo chicos, en una mesa del comedor, grande, después del almuerzo o la cena, los domingos y días de fiesta, los hermanos más pequeños acostumbrábamos a tamborilar sobre esa mesa, creo que hacíamos buenas combinaciones rítmicas, pues los hermanos mayores gritaban emocionados».
         El periodista le dice que eso ya no se ve en nuestros días, al menos en diversos sectores de la ciudad, y ella responde: «Estamos desconectados. La música, la danza, el baile, nos conecta internamente, hay que aprender a conectarse internamente. Y eso solo te lo va a dar la vida cotidiana. Yo aprendí a bailar marinera con mi madre, me impactaba verla cómo lo disfrutaba».



Santa Cruz Gamarra
Victoria y su hermano Nicomedes

Se inició en el mundo de las tablas con el grupo de danza y teatro Cumanana (1958), junto a su hermano menor Nicomedes. Becada por el gobierno francés, viajó a París para estudiar en la Universidad del Teatro de las Naciones (1961) y en la Escuela Superior de Estudios Coreográficos. En esta última destacó como creadora y diseñadora del vestuario de la obra El retablo de don Cristóbal, de Federico García Lorca, y en La rosa de papel, de Ramón del Valle Inclán.
         Regresó a Perú con una fuerza creativa impresionante y pensando en hacer algo grand. Para ello necesitaba una compañía propia, así que fundó en 1968 Teatro y Danzas Negras del Perú, comenzando una nueva etapa del estudio de la cultura negra en su país. Este grupo representó a Perú en las festividades con ocasión de los Juegos Olímpicos de México de 1968, en las cuales recibió medalla y diploma por su labor.
         Posteriormente, en 1969, realizó giras en diversas ciudades de los Estados Unidos y al regresar a Lima en mayo del mismo año fue nombrada directora del Centro de Arte Folclórico, hoy Escuela de Folc. En el primer Festival y Seminario Latinoamericano de Televisión organizado por la Universidad Católica de Chile, en 1970, ganó el premio como la mejor folclorista. Al año siguiente, fue invitada por el gobierno de Colombia para participar en el Festival de Cali. Participó como directora de escena del Primer Festival de Arte Negro del Perú en 1971, evento dirigido por su hermano Nicomedes. Fue directora del Conjunto Nacional de Folclore del INC, Instituto Nacional de Cultura, entre 1973 y 1982, y en esta condición realizó una exitosa gira por multitud de países.
         Una vez finalizado su cargo, se desempeñó como profesora invitada (1982), asistente (1983-1989) y vitalicia (1989-1999) en la Universidad Carnegie Mellon. Sobre este período, la actriz Helen Hunt, que fue alumna suya, diría más tarde: «...De ella aprendí que todos tenemos un ritmo interno y que debemos descubrirlo y actuar en sintonía con él. (Cuando abordo un papel) me sintonizo con mi ritmo interno y puedo encarar cualquier rol».
          Y es que para Victoria el ritmo lo era todo. Fue el tema a cuya investigación dedicó su vida entera, hasta el punto de afirmar que el ritmo interior es la única guía del ser humano.
         De sus investigaciones, Victoria concluyó que el gran aporte cultural de África a la humanidad es el ritmo, y que este lo organiza todo. (Para quien quiera profundizar en este aspecto, hay un pequeño texto que recoge parte de sus reflexiones: Ritmo: El eterno organizador. Lima: Eds. Copé, 2004). El ritmo surge orgánicamente; de allí que deba fluir de dentro para afuera. Por eso detestaba que los estudiantes llevaran el ritmo contando, como se enseña en las academias. Sus métodos siempre fueron distintos.

Victoria también dirigió talleres en diferentes países como Rusia, Israel, Canadá, Dinamarca, España, Italia y Argentina.
         Residía en Lima, Perú, cuando falleció a los 91 años, debido a su avanzada edad y un debilitamiento en su salud. La prensa de su país se hacía eco de la siguiente manera:

Publicado el 1 de septiembre de 2014:
«Se acabó el mes de agosto de 2014, un mes que será tristemente recordado porque ha sido un periodo en el cual hemos perdido a importantes personalidades: cultores y difusores de nuestra cultura; la última de ellas, Victoria Santa Cruz Gamarra, una de las más importantes representantes de nuestra música nacional.


Victoria Santa Cruz Gamarra
Victoria Santa Cruz - Las Lavanderas        

VICTORIA DE UN PAÍS - De Victoria Santa Cruz se dice que fue una intérprete e investigadora de la música y la cultura afroperuana, un símbolo de la lucha y reivindicación negra por la defensa, orgullo y promoción de su cultura, si bien ello es importante sería limitante, habría que considerarla en su real dimensión, la de una personalidad de la cultura peruana.

POEMA-CANCIÓN «Me gritaron "negra"»


Sobre este poema-canción se puede encontrar un análisis muy clarificador AQUÍ.
         De la experiencia narrada en esta canción arranca, posiblemente, lo que Adolfo Zelada (uno de los integrantes del conjunto Teatro y Danzas Negras del Perú, fundado por Victoria Santa Cruz a mediados de los años sesenta) definió de la siguiente manera:
         «Victoria tuvo una gran experiencia, un conocimiento profundo de la negritud, y viajó por el mundo buscando la vena de la negritud y los derechos que conlleva eso. Así, aunque parezca un triste consuelo, se puede decir que el drama de tu vida te lleva a veces hacia partes de ti, partes maravillosas, adonde no habrías llegado de otro modo».
         La propia Victoria diría en alguna ocasión: Nunca olvidé la importancia de sufrir. Esa niña (la que hizo que la expulsaran del juego por ser negra) estimuló algo en mí y pude descubrir lo que significa defender tus ideas y lo que crees. Sufrí, pero descubrí muchas cosas. Empecé a descubrir la vida.”


«Al fin / Al fin comprendí / Al fin / Ya no retrocedo / Al fin / Y avanzo segura / Al fin / Avanzo y espero / Al fin / Y bendigo al cielo porque quiso Dios / que negro azabache fuese mi color / (…) ¡Negra soy¡».

         Esa es y será Victoria Santa Cruz Gamarra.

viernes, 22 de diciembre de 2017

jueves, 21 de diciembre de 2017

FELIZ SOLSTICIO DE INVIERNO

Y Feliz Yule

Winter solstice

Porque la hora más oscura es la que precede al alba, sabemos que tras la noche más larga del año es justo cuando empieza el despertar. Del sol, de la luz, de la vida. El solsticio de invierno es una promesa, el renacer de la esperanza. El momento a partir del cual la larga oscuridad que ha ido ganando terreno día a día desde el Samhain, será derrotada por la luz, de modo que llega el turno para que la naturaleza despierte y las cosechas puedan crecer. Y es así como muchas culturas lo han festejado y reverenciado, considerándolo uno de los momentos cumbre de cada año.
         El solsticio de invierno —que en el hemisferio norte se produce hacia el 21 de diciembre, cuando el Sol pasa por el trópico de Capricornio, al sur del ecuador celeste, y en el hemisferio sur el 21 de junio, cuando el Sol pasa por el trópico de Cáncer— es un tiempo de recogimiento, relacionado en Occidente con la melancólica tristeza del invierno, que se compensa mediante esas fiestas de carácter familiar, de «pertenencia a la tribu». Celebraciones de clan que han contribuído a lo largo de los siglos a sobrellevar mejor la oscuridad.

emily balivet
 The Snow Queen - Emily Balivet

En los pueblos antiguos la naturaleza determinaba el ciclo vital, de manera que su observación y la fijación de los momentos singulares era un asunto crucial en la vida de los pueblos.
         En términos físicos, el solsticio es el momento del año en que el Sol, en su movimiento aparente, pasa por uno de los puntos de la eclíptica más alejados del ecuador y en el que se da la máxima diferencia de duración entre el día y la noche.
        Como todo momento de cambio, de fin de un ciclo e inicio de otro nuevo, se considera un portal entre situaciones y realidades distintas. Desde la Antigüedad, en esta fecha se ha celebrado el renacimiento del sol, de la luz, y su victoria sobre la oscuridad. Según los distintos pueblos y culturas, la festividad ha adoptado diferentes formas:

En Mesopotamia tenían un festival de renovación de 12 días cuyo propósito era ayudar al dios Marduk a resistir los monstruos del caos.
         En Persia existía la fiesta de Yalda, en la que las familias se mantenían en vigilia toda una noche y alimentaban el fuego para ayudar al Sol a combatir la oscuridad.
         En Pakistán, Tíbet, y otros lugares del oriente había también la tradición de celebrar esta fecha. En la raíz de las celebraciones está siempre el temor de que la disminución de luz solar sea permanente. Por eso las celebraciones incluyen el encendido de hogueras, velas y antorchas, para ayudar al sol a vencer.
         En el Imperio Inca el Inti Raymi (o Fiesta del Sol) es una ceremonia religiosa en honor del dios sol Inti. Se celebra en el solsticio de invierno y marca el comienzo del nuevo año. Una ceremonia realizada por los sacerdotes incas era la «vinculación del sol». En Machu Picchu aún hay una gran columna de piedra llamada Intihuatana (para atar al Sol). La ceremonia consistía en atar al sol a la piedra, para impedir que el sol se escape.
         En la Europa pre-cristiana la quema en una gran hoguera de un tronco de Navidad conjuraba esa luz ansiada y establecían el vínculo comunitario. Es el origen de las luces que adornan los actuales abetos navideños.
         En china el solsticio de invierno se celebra con el Dong zhi, que literalmente significa «la llegada del invierno». Tiene sus orígenes en la filosofía del Yin y Yang, del balance y armonía del cosmos. Después de la celebración, el 22 de diciembre, los días empezarán a ser más largos y aumentará el flujo de energía positiva. Se celebra con una suntuosa comida familiar, en la que se come, entre otras cosas, Tang Yuan, unas bolas dulces de arroz que simbolizan la unión familiar y la prosperidad.

Anne Stokes
Yule - Anne Stokes

YULE o YULETIDE, una de las celebraciones más antiguas y conocidas del Hemisferio Norte.
         Yule y Yuletide, al igual que la «Festividad de Yalda» (fiesta invernal iraní), son términos arcaicos indoeropeos que nos indican el posible tronco común del que parten estas fiestas.
         La fiesta pagana de Yule tiene su origen en la Escandinavia precristiana. Constituía sobre todo una fiesta de la familia y estuvo siempre dedicada a la fertilidad, a los solsticios y a la familia. Era una festividad donde también se recordaba a los ancestros, los amigos ausentes, y la mesa donde se celebraba la fiesta se preparaba con esplendor y magnificencia, ante la tumba de los parientes fallecidos y priorizando la hospitalidad hacia los forasteros.
         Durante la festividad de Yule era tradicional quemar el tronco de Yule, un largo tronco de árbol que iba ardiendo lentamente durante toda la temporada de celebraciones, en honor del nacimiento del nuevo sol. De esa tradición proceden los pasteles en forma de tronco (troncos de chocolate) que hoy en día se comen en Navidades.
         El culto a los árboles. Los antiguos celtas creían que el árbol representaba un poder, y que ese poder protegía y ayudaba al árbol. Los bosques sagrados servían como templo a los germanos.
         Para los galos, la encina era un árbol sagrado sobre el que los druidas, sacerdotes celtas guardianes de las tradiciones, recogían el muérdago siguiendo un rito sagrado. 
         Esta tradición, heredada a través de los siglos, sirvió de inspiración para el actual árbol de Navidad.
 Una variante de este Yule de origen escandinavo lo constituye el Yule celta llegado hasta nuestros días de la mano, entre otros cultos neo paganos, de la creencia wiccana.
         Para la Wicca Yule es uno de los festivales o sabbats de la Rueda del año, el calendario de celebraciones que contempla ocho sabbats (o aquelarres) anuales. De entre estos unos son sabbats menores (los que se basan en festividades germánicas y que coinciden con solsticios y equinoccios: Yule, Ostara, Litha y Mabon) y otros mayores (los que se basan en tradiciones gaélicas y marcan el punto de mayor energía de la naturaleza: Samhain, Imbolc, Beltane y Lughnasadh).
         Yule designa el momento en que la rueda del año está en su momento más bajo, preparada para subir de nuevo.

Saturnalia

SATURNALIA
         Los romanos celebraban también el Solsticio de Invierno con unas fiestas fastuosas en honor al dios Saturno en las que se conmemoraba también el fin de las tinieblas y el nacimiento del Sol Invictus. Aquí se puede ver, en un fragmento de las palabras que la sacerdotisa pronunciaba para el rito de la Saturnalia:

"Esta es la noche del solsticio, la noche más larga del año. Ahora las tinieblas triunfan y aún así todavía queda un poco de luz. La respiración de la naturaleza está suspendida, todo espera, todo duerme. El Rey Oscuro vive en cada pequeña luz. Nosotros esperamos al alba cuando la Gran Madre dará nuevamente a luz al sol, con la promesa de una nueva primavera. Así es el movimiento eterno, donde el tiempo nunca se detiene, en un círculo que lo envuelve todo. Giramos la rueda para sujetar la luz. Llamamos al sol del vientre de la noche. Así sea."

Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos, que a la Iglesia le costaría mucho erradicar. En vista de que no podían vencer al enemigo... decidieron hacerse con la fiesta, absorberla, y dotarla de un sentido cristiano. Así, el sol que vence a las tinieblas pasó a ser Cristo, la luz del mundo, que nace la noche que va del 24 al 25 de diciembre, dando origen a nuestra NAVIDAD.
  • P. D. Gracias a este artículo, cuando buscaba imágenes para ilustrarlo, he descubierto a dos artistas fantásticas que desconocía. Por si os interesa saber más sobre ellas, aquí están, con enlace a su página personal, en el caso de Anne Stokes, y con enlace a un artículo que habla sobre ella, en el caso de Emily Balivet.