domingo, 16 de diciembre de 2018

REGALA LIBROS

el pacto l. g. morgan
Estoy en plena campaña navideña y este podría ser muy bien mi eslogan principal. Porque los libros, además de un enorme disfrute personal, pueden ser un maravilloso regalo que hacerle a una persona especial. Un libro es un mensaje de amor o de amistad, sobre todo si se conocen los gustos, la personalidad y las aficiones del destinatario y se regala en función de ellos. Si uno acierta y a él o a ella le encanta esa novela (cuento, poesía, antología...) es además un placer compartido desmenuzarla y hablar de sus personajes, compartir impresiones y valorar sus puntos fuertes y los que lo son menos.
         Así que, convencida de esto, me he diseñado un anuncio que dice así:

www.morgan-books.com

Lo cierto es que cada vez que alguien me ha enviado flores me ha parecido un detalle genial. Pero pienso que recibir un libro en casa, por sorpresa, con dedicatoria del autor y en un paquete bonito puede ser una experiencia igual o aún mejor. O será que yo soy librofílica y no puedo concebir nada más mágico y original que eso :-)
         Siguiendo esa idea, he puesto a trabajar a mis amigos magos para ver qué se les ocurría sobre ello, y esto es lo que han conseguido hacer:



¿Qué os parece? ¿Os imagináis regalar (o recibir) algo así?
         Ya tenemos la maquinaria a punto y los primeros pedidos han salido hacia su destino.
         No os demoréis, que pueden acabarse las existencias.

viernes, 14 de diciembre de 2018

LA LADRONA DE TOMATES

ÚRSULA VERNON

úrsula vernon


                                Título: La ladrona de tomates
                                Autora: Úrsula Vernon
                                Traductora: Arrate Hidalgo
                                Portada: Mariana Palova
                                Editorial: Cerbero
                                Fecha de lanzamiento en España: noviembre de 2018
                                PVP: 5€


Novela de género fantástico de Úrsula Vernon*** que obtuvo el premio Hugo a la «Mejor Novela Corta» en 2017, y que ahora, traducida del inglés por Arrate Hidalgo**, ha sido publicada por la Editorial Cerbero en formato bolsilibro. La portada es de la artista gráfica Mariana Palova*.

¿Quién es quién?

***Úrsula Vernon: (Pittsboro, Carolina del Norte, Estados Unidos, 1977). Escritora, artista e ilustradora independiente. Es conocida sobre todo por su novela gráfica «Digger», ganadora del Premio Hugo, y por los libros infantiles «Dragonbreath y Nurk: The Strange, Surprising Adventures of a Brave Shrew». Para más cotilleos: Red Wombat Studio

**Arrate Hidalgo: (Bilbao, años 80). Profesional del lenguaje nacida en España y residente en Londres (por lo general). Ha estudiado en Bilbao, Estocolmo y Leeds y ha desarrollado su carrera profesional como traductora, escritora y miembro de diversas editoriales. Si esto te ha sabido a poco: Arrate Hidalgo

*Mariana Palova: (Jalisco, México, 1990). Artista gráfica y escritora, comenzó a escribir con trece años y a crear obras de arte a los diecisiete. Estudió Diseño Gráfico y su trabajo visual ha sido presentado en más de setenta exposiciones en México, EE. UU., Sudamérica, Asia y Europa. En 2016, la Universidad Autónoma de Aguascalientes la reconoció como una de las artistas más representativas de su país. Para echar un vistazo a su obra, aquí tenéis su web: Mariana Palova

******************** 

Y ahora vamos con la novela en sí, que yo he leído con auténtico deleite. Desde el principio me pareció que había magia palpable entre sus páginas. El tipo de lenguaje, los personajes, y hasta el entorno y la atmósfera de huerto y dunas, vergel y cactus, desierto reseco y jugosos tomates maduros. Y es que una novela que da tanto protagonismo a los tomates, y a la hechicera capaz de hacerlos crecer en territorio hostil, tiene por fuerza que estar hecha de magia y amor; del tipo de magia que se recrea en las cosas pequeñas y asiste con asombro a cada minúsculo milagro de la vida. Y del tipo de amor un poco rudo, de escasa alharaca, pero tan hondo como el agua que discurre bajo los desiertos de la Tierra.
         Ya Arrate Hidalgo, su traductora, hablaba en la presentación del peligro seductor de este libro, capaz de llevarte al huerto (nunca mejor empleado) con frases como: «A veces el mejor remedio para la vida es un tomate maduro».


¿A que le alegran el día a cualquiera?
 
Yo, por mi parte, he encontrado otras cuantas para colocar en los altares de las grandes frases:
«...porque no hay límite a la cantidad de corazones que puede romper un muchacho descerebrado de ojos melancólicos».
«Preocuparse no servía de nada, pero, por alguna razón, eso nunca ha detenido a nadie».
«El mundo era duro y feroz, pero también contenía bocadillos de tomate, y si eso no hacía que valiese la pena vivir en él, puede que tu listón estuviese demasiado alto».
«Las máquinas (los trenes) eran dioses caprichosos. (A esto se debía en parte el precio del café».

Decía que la novela estaba hecha de magia y amor, pero también se aprecia en ella un enorme sentido del humor, entre irónico y tierno, que te encandila durante todo el trayecto. Y destila personalidad a cada párrafo. Teje un tipo de fantasía propia, poblada de cambiaformas, dioses-tren y ferrosacerdotes,  mundos que se doblan, gente gastada y liebres y pájaros encantados.
         Y el caso es que la trama en sí no es que sea gran cosa, ni demasiado compleja ni sofisticada —las cosas verdaderas de la vida rara vez lo son—, pero te envuelve, como hacen las grandes historias, con imágenes poderosas y personajes vívidos. La abuela Harken, protagonista indiscutible, es un poco Yaya Ceravieja, ese tipo de bruja sabia y lúcida, conectada por entero a la tierra. Dura como una raíz pero con un compasivo corazón que no puede con la injusticia. El resto, siendo secundarios, logran «existir» de verdad. Para mí, destaca sobre todos ellos la Madre de Trenes, digna compañera de la Abuela.

Otra cosa que me gustaría mencionar: La ladrona de tomates no tiene uno de esos finales sorpresa, tan perseguidos al parecer, principalmente cuando de relatos se trata. Ni siquiera podríamos decir que tiene punch.
        Una vez, cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, estábamos viendo una película, que ya anticipaba algo de drama, y le preguntamos a mi madre si acababa bien o mal. Mi madre soltó una de sus frases lapidarias: acaba como tiene que acabar.
         Pues esta novela igual, solo acaba como tiene que acabar. Como un montón de piedrecitas cuando colocas la última y lo completas. Como una secuencia lógica cuyo último paso cae por su propio peso. Como un río que desemboca en el mar... Mira, eso me ha gustado. A partir de ahora no diré de una de estas novelas que termina, sino que desemboca. El caso es que este libro te toma de la mano desde el principio y vas pasito a pasito hasta llegar a la meta. Y te quedas con la sensación del camino cumplido, deseando tan solo volver otro día junto a la mecedora de la Abuela, esta vez sin objetos punzantes, y dejar que te cuente lo que le ha pasado estos días mientras comparte contigo, si es que hay suerte, uno de sus hermosos tomates.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

COÍMBRA MEU AMOR

universidad coímbra
Biblioteca Joanina - Universidad de Coímbra
 
universidad biblioteca joanina


Al final no ha sido este un viaje nada forestal, qué le vamos a hacer, por más que a mí me hubiera gustado lo contrario. Pero el huracán Leslie, que atravesó Portugal en octubre, lo ha puesto muy difícil. El jardín botánico tendrá ciertas partes cerradas al público hasta que logren arreglar todos los destrozos que ha ocasionado. Aun así conseguimos entrar y ver los espacios que quedan abiertos, lo que nos dio una idea de lo maravilloso que tiene que ser el conjunto.

coímbra
@ma_rodrin

Y el bosque de Buçaco, que yo estaba impaciente por conocer, está totalmente vedado hasta nuevo aviso (Ya podían poner algún tipo de aviso en su web para evitarnos el paseo a los turistas interesados). Con lo que tuvimos que conformarnos con tomar un café en el Gran Hotel de Luso, la ciudad balneario cercana.
          El bosque de Choupal, a diez minutos en coche del centro de Coímbra, permanece cerrado domingos y festivos (¿Podéis creerlo, un parque cerrado precisamente los días de fiesta?).
         Menos mal que, para compensar, Coímbra ofrece otros múltiples alicientes, desde su arquitectura y ambiente hasta las delicias gatronómicas. Y además, hemos tenido un tiempo excelente, sol cuando tocaba y unas brumas muy sugerentes que se instalaban sobre el río Mondego después del atardecer.

Ferreira Borges
 Rúa Ferreira Borges
@ma_rodrin

También hicimos una excursión de un día a Oporto, ciudad que ya conocíamos pero que nos tiene ganado el corazón y, como pasaría con cualquier amigo, vamos a visitar siempre que podemos.

Portugal

Y otro medio día a ver el mar y saltar las olas en Figueira da Foz.

Figueira da Foz
Claro que a nosotros no nos hizo ese tiempo. Por la mañana sí que hubo solito (tanto que tres kamikazes de nuestro grupo se bañaron en el mar), pero por la tarde empezó a medrar la niebla y acabamos así viendo el Faro del cabo Mondego.
 
Faro cabo Mondego
 @ma_rodrin

Cabo Mondego

En lo que es Coímbra, una ciudad de configuración medieval con una parte alta (no es una forma de hablar, aquí las cuestas tienen la pendiente de un ocho mil) —o Almedina— lugar de residencia de nobles, clérigos y estudiantes; y una parte baja, a la altura del río, donde se agrupaban artesanos y mercaderes; vimos los monumentos de rigor. Con pausas para las correspondientes cervezas y viandas, claro está.
         Además de la calle principal, Ferreira Borges, con sus ropajes navideños puestos al día, destacan la plaza Ocho de mayo, con la impactante Iglesia de Santa Cruz y unas cafeterías-pastelerías que hay que conocer sí o sí. La plaza del Comercio, alargada y señorial. La Universidad, por supuesto, alojada desde el S. XVI en lo que antes fue Palacio Real (no olvidéis que, antes que Lisboa, Coímbra fue capital del naciente Portugal). Con la joya de la Biblioteca Joanina dentro. El ya mencionado Jardín Botánico. La Sé Velha y la Sé Nova. La fuente monumental que es el Jardím do Manga (mejor ver de noche, iluminado. La luz diurna solo sirve para poner de relieve el deterioro que sufre, los desconchones y churretes que manchan su pintura y la suciedad de los fondos de la fuente). El paseo junto al río y el puente de Santa Clara. Y, al otro lado del río, Portugal dos Pequenitos y dos monasterios: Santa Clara la Vieja y Santa Clara la Nueva.
         Dicen que en todos los viajes hay que dejarse algo por ver para tener motivos para regresar. Yo, desde luego, tengo apuntado un próximo viaje para ver por fin el bosque singular de Buçaco, encerrado entre sus muros guardados por once puertas, que nació como un sueño de los Carmelitas Descalzos allá por el siglo XVII. Así que no diremos adiós, sino solo «hasta pronto».

miércoles, 5 de diciembre de 2018

COÍMBRA, ALLÁ VAMOS

Portugal
¿Qué sabéis de esta ciudad encantadora de Portugal? Yo, de momento, poca cosa. Que posee una reputada Universidad, creada en Lisboa en el S. XIII y trasladada a Coímbra en el S. XVI, instalada en lo que era hasta entonces Palacio Real, la residencia regia más antigua de Portugal, de los tiempos en que Coímbra fue la capital.
         Que posee un casco medieval al parecer muy bien conservado.
         Que tiene unas cuestas que ríete tú de las de montaña.
         Que las aguas del río Mondego bañan su perímetro.
         Y que tiene cerca dos preciosos bosques que pienso visitar.


Portugal
El bosque de Choupal
 Portugal 
Y el bosque de Buçaco

Todo lo demás que queda por descubrir —que es mucho, como veis— os lo pienso contar a la vuelta.

martes, 4 de diciembre de 2018

DIARIO DE UNA NOVELA 5

George Redhawk
Gif creado por George Redhawk a partir de fotografías de Federico Bebber Morph

Soy incorregible. Me propongo ser ordenada y racional y usar, aunque sea por una vez, mapa en vez de brújula, y la cosa no fluye. A nada que me despisto mi mente empieza a saltar de escena en escena y a sumergirse en escenarios que me resultan muy sugerentes, sin hacer caso a ese detalle insignificante de la secuencia lógica. ¿Para qué seguir un orden temporal racional cuando uno puede inventarse gotas sueltas (o burbujas) que repiquen al ritmo que les dé la gana?
         En fin... No se puede sujetar lo ingobernable. El caso es que me han asaltado, literalmente, un par de objetos mágicos que Sigrid habría descubierto en Aguja de Hierro de manera accidental, arrinconados como estaban por quienes desconocían su función... y su potencial peligro.
         Ella, que es cada día más sabia y ha aprendido a guiarse por su poderosa intuición, siguió su rastro en los Anales de Lorrell hasta dar con una pista que le reveló su origen y su naturaleza. Pero los objetos habían permanecido muertos o dormidos hasta ahora, cuando, momentáneamente, parecen despertar para decirle algo.
         Por otra parte, en una escena muy posterior (temporalmente hablando) que tenía ya esbozada y cuyos protagonistas son, en este caso, Bjor y Mirella, ha aparecido un lazo de unión con un aspecto importante de la trama que resultaba hasta ahora muy secundario en el mini guión que conseguí hacerme. Y, claro, esto lo ha hecho ganar posiciones, igual que si hubiera descubierto de pronto la piedra Rosetta que le da sentido al conjunto.
         ¿Podéis creerlo? ¿Es posible que mi mente funcione así de mal, arreglando las cosas justo cuando inclumple todos los preceptos del «método»?
         Al menos estoy satisfecha porque he vuelto a enamorarme de la novela y estoy escribiendo del tirón :-)