viernes, 10 de agosto de 2018

LA EPOPEYA DE MORGAN - La historia continúa

¿De veras —os preguntaréis— es esta la mejor imagen que he podido encontrar para ilustrar la parte de hoy de esta, mi heróica gesta?
         Probablemente no, pero Aragorn resulta siempre tannnn motivador; se podría decir que pega con todo, ¿no os parece? A mí desde luego me vuelve épica total.

Bien, el caso es que acometo la crónica de hoy embargada de aventura y misterio, siguiendo la estela de los enigmas con que acabé la entrada anterior. (¿Os acordáis? ¿Por qué el este de Europa acude a mi llamada y el Oeste (americano) me hace de pronto oídos sordos?). ¡Ay, el público! Cómo entenderlo. ¿Puede alguien predecir a ciencia cierta qué les gustará a los lectores, cómo mostrárselo, cómo dar con la tecla que despierte su interés?
         Partiremos de la base de que, en mi opinión, un verdadero escritor debe escribir lo que él quiere, lo que le sale de dentro, lo que quiere contar e incluso lo que quiere legar al resto. Sin presiones del mercado o de la crítica. Fiel a sí mismo. Pues, como dice mi adorado Neil Gaiman...


Pero aun dando esto por cierto, todos (TODOS) ansiamos que nos lean.
         Yo suelo decir en mis presentaciones que una novela no está terminada hasta que el autor consigue acercarla a los lectores y estos la hacen cobrar vida en su mente. Y así es. ¿De qué sirve una obra si nadie más que su autor la descubre y la hace suya?
         Así que en esas estamos. Tratando de imaginar caminos para que El Pacto vuele ligero y os sople en el oído lo bien que haríais en hacerle un huequito en esa pila (LA PILA, con mayúsculas) que la mayoría de los lectores acarreamos como equipaje perpetuo por la vida. Coladlo arriba, hagamos trampa por esta vez, entre esa novela histórica que requiere la calma del otoño para afrontar sus novecientas páginas, y el último grito en novela negra que tienes ya empezado.

Y después de estos momentos para la publicidad... Volvamos a lo nuestro, que yo venía aquí a seguir con el relato de mi carrera de editora-publicista novata.

Séptimo hito: Ya tengo una web, ahora habrá que darle vidilla.
         Como ya os conté, mi llegada al mundo de las webs (similar al del blog pero no igual) fue debido a una serie de imprevistos que me han ido cambiando el prisma de partida. Buscaba una manera de conducir a Amazon a posibles lectores/compradores que quisieran hacerse con la novela. Pero una vez creada la web y convertida en tienda on-line, ¿para que desviar a sus posibles visitantes a Amazon? Comprendí que las ventas debían seguir cursos paralelos. Para difundir los enlaces de Amazon, anuncios y, a ser posible, comentarios de los lectores que puedan colocar el libro por sus propios méritos (si los tiene) arriba en las listas.
         Pero todo el esfuerzo y el trabajo de construir mi rincón debía ser precisamente para eso, crear un lugar, un espacio mío propio y de mis libros en el que el público en general, los lectores-compradores-opinadores o lo que sea, puedan encontrar referencias directas y donde yo venda directamente mi obra. Con todas las decisiones únicamente a mi cargo: diseño, formato del libro (ya sabéis, mis dichosas solapas, el tamaño que yo he elegido, mis gráficos tal como los concebí...), precio, forma de envío, personalización de producto, etc. Y donde pueda tener una comunicación directa y más fluida con los lectores.
         Pero ¿cómo se hace todo esto? Aparte del tema de introducir un método de pago (he seguido con mi periplo Paypalesco, que las cuentas business llevan su propio proceso y algunos detallitos son muy peñazos), me lleva por la calle de la amargura el tema de las cookies, encriptados y políticas de protección de datos, todas esas cuestiones sobre las que me ha llamado la atención una amiga abogada que está muy puesta, y que he empezado a resolver, cómo no, tirando de mis «asesores» de chat, con los que, o llego a trabar amistad, o me ponen un matón que acabe conmigo después de mi enésima pregunta :-)
         También he lanzado un concurso fotográfico que abrirá plazo de recepción en septiembre, y otro en Instagram que está en marcha. Y tengo más planes para después de las vacaciones, porque, de todos los consejos que he leído u oído sobre autopublicar y promocionar el que me ha parecido más valioso es este: nunca te pares. No te agobies, pero no te detengas.


Pero, a todo esto, aún no os he presentado a la criaturita, ¿no? Vamos a solucionarlo ahora mismo.

SIGUE EL CAMINO DE BALDOSAS AMARILLAS...

L. G. Morgan's bookshop
Morgan-books


 Morgan sealing wax

lunes, 6 de agosto de 2018

LA EPOPEYA DE MORGAN. Segunda parte

Pierre-Narcisse Guérin























Dido y Eneas - Pierre-Narcisse Guérin 
(Yo chateando con el personal de Site123)


Como iba diciendo... Recalo en Wix (plataforma para crear tu propia página web de manera fácil y gratuita. ¿Veis cómo domino ya el tema de la publicidad?) y empiezo a diseñarme una página. Sí que parece fácil, y los diseños son chulos, pero topamos con el «gratis».
         En mi caso, ya que me hago una web quiero que me sirva para vender el libro físico que gestiono yo directamente. Así que necesito instalar un método de pago. Y para ello he de suscribir uno de los planes anuales que ofrece Wix. Pero no uno cualquiera, sino uno que incluya «e-commerce» o «comercio electrónico». ¿Que os suena a chino? Justo como a mí. Pero indago un poco:

«...e-commerce consiste en la distribución, venta, compra, marketing y suministro de productos o servicios a través de Internet.

         Originalmente el término se aplicaba a la realización de transacciones mediante medios electrónicos, como por ejemplo el intercambio electrónico de datos. Sin embargo, con el advenimiento de Internet a mediados de los años 90 comenzó el concepto de venta de servicios por la red, usando como forma de pago medios electrónicos como las tarjetas de crédito. Desde entonces, las empresas han estado preocupadas por mantenerse a la vanguardia y poder ofrecer lo que hoy en día sus clientes están demandando».


Los planes que incluyen e-commerce cuestan a partir de 16€ al mes con un plan anual. Milagrosamente en Wix están de oferta y sale por la mitad. Pero como tampoco es moco de pavo, contemplo más opciones. Primero me aseguro de que no hay forma de tener una tienda on-line, que en definitiva de eso se trata, sin pagar por la opción comercio electrónico. No la hay. Luego sopeso si plan anual, un mes para probar... Y si realmente necesito una web (recordad que todo arranca de mi píxel de fb y la posibilidad de conocer el rendimiento de mis acciones publicitarias) o debo pasar de todo y quedar únicamente en manos de Amazon, cuyas políticas de venta, como es de suponer, tienen como objeto el beneficio de la empresa aunque sea a costa de los autores (una cosa muy simpática es que si el cliente suscribe el plan Amazon unlimited puede leer lo que quiera sin pagar nada. Una especie de tarifa plana que para la empresa es un reclamo y una ganancia fija, y para el autor es cero beneficio). Venga, me decido por Wix y que sea lo que la Diosa quiera.
         ¡Ilusa! Que te creías que ya estaba. Misteriosamente, la oferta ha caducado (en las horas de meditación que he empleado) y lo más barato es ahora 16 eurazos al mes. Y con la web ya diseñada prácticamente por completo.
         Vuelta al caballo y a la lanza en ristre: enfrentemos ese nuevo molino.




Si Wix existe —razono con la clarividencia que me caracteriza— habrá más plataformas similares. Y así es. Recalo esta vez en Site123 y empiezo de cero. Al principio me cuesta un poco, hay que reaprender ciertas cosillas y además ya que estaba hecha a la estética del anterior, este sistema me resulta un poco extraño. Pero enseguida puedo sopesar pros y contras y me instalo a mi gusto. Aquí también hay oferta, más duradera y ligeramente más ventajosa que la anterior. Construyo la web, acuerdo el pago y empiezo la lucha para configurar método de pago, dominio propio (que me ofrecen por un año), cuentas de correo y los distintos gadgets que necesito. Site123 tiene una cosa que mola mil, y es que puedes consultar a su personal siempre que necesites y te constestan ipso facto. Lo cual, para alguien como yo, que está pez en varias cuestiones, resulta una gran ayuda. No sé si llegarán a vetarme por alcanzar el tope de preguntas, pero de momento un@s chic@s muy amables me echan un cable siempre que grito socorro.
         Una vez que está hecho lo básico vuelvo a los anuncios. Por recomendación de una amiga, que lo había usado antes, elijo fb como red donde promocionar mi contenido.

Sexto hito: Lidiando con las reglas de facebook.
          Mi primer anuncio resulta sencillo. ¿Y eso? —diréis, sorprendidos, a estas alturas. Pues porque paso de todo el proceso decisorio del que os hablaba antes, que si conversión, que si alcance, que si... Yo tenía ya diseñados tres anuncios de antes, así que me limito a publicar el primero en mi página «Literatura con Estrógenos» y lo promociono después. Entonces sí que hay que decidir a qué público quieres llegar (país o región, rango de edad, sexo, intereses...), cuánto quieres gastarte y la duración de la campaña. Pero eso es más asequible, vas como dirigido y son cuestiones claras. Como es mi primer anuncio, me centro en España, y sobre todo lo demás limito poco. Una semana después hago lo mismo con el segundo, pero esta vez extiendo mi radio de alcance a otros muchos países, incluyo mismos intereses (lectura, e-book y tal) pero añado una novedad: me dan la posibilidad de excluir sectores de población que no me interesen (cuanto más específico sea tu público objetivo más efectivo será el anuncio, ya que, en teoría llega justo a las personas a las que les puede interesar) y yo decido prescindir de los escritores, porque sé que todos andamos igual con nuestras cosas y no quiero saturar a los colegas. Lo que yo busco esta vez son sobre todo lectores, no compañeros de profesión. Mi sorpresa es mayúscula cuando mi anuncio es rechazado y se me dice lo siguiente:
 

«Parece que en tu anuncio se ofrecen oportunidades de alojamiento, empleo o crédito. Si en tu anuncio se ofrecen oportunidades de alojamiento, empleo o crédito, haz clic en el siguiente botón para certificar que cumples con nuestra política de prohibición de la discriminación y con las leyes al respecto aplicables.
          Si consideras que tu anuncio no está relacionado con oportunidades de alojamiento, empleo o crédito, puedes recurrir esta decisión!

¿Alojamiento? ¿Discriminación? WTF? Pero si yo solo vendo un libro. A todo el mundo. A cuantos más, mejor.
         Os voy a poner los dos anuncios para que flipéis como yo. A ver qué se os ocurre que pueda tener el segundo para infringir cualquier regla, teniendo en cuenta que el primero había sido aceptado.



Después de mucho pensar, la única hipótesis que me surge es que lo de «Visita el castillo de la reina...» pueda sonar como oferta de alojamiento a uno de esos programas creados para detectar términos concretos. Y lo mismo con la «discriminación» de los escritores. Así que recurro, pero tardan tanto en responder (y encima el proceso me pilla de viaje y sin acceso al ordenador) que decido crear otro anuncio sin restricción ninguna y con el target que recuerdo del anterior (otros países y rangos de edad específicos). Esta vez la cosa marcha y tengo mi anuncio en circulación. La sorpresa en esta ocasión es el enorme alcance que obtengo en Instagram (aún no conozco la conexión entre Fb e Instagram, pero haberla hayla, publican simultáneamente los anuncios). Seguido de un misterio que ya había descubierto en este mismo blog: ¿Por qué me lee (o se fija en mis publicaciones) tanta gente de Rusia, Ucrania y otros países del este? ¿Es que está proliferando allí el estudio del español? Y en cambio, ¿dónde están todos esos lectores de USA que logré fidelizar con el tiempo, y que desaparecieron a la vez que el problema con Telefónica? Yo los veo, ambos, enigmas propios de Cuarto Milenio que algún día espero resolver.


martes, 31 de julio de 2018

LA EPOPEYA DE MORGAN:

Porque autopublicar implica también promoción, ventas y... más

 Andrey Vasilchenko - Girl warrior 

(Yo en un descansito, planteándome el siguiente paso)

¡Quién me mandaría a mí meterme a hacer una web! Bueno, antes de eso, por qué demonios me empeñaría yo en que era buena idea poner mi novela en Amazon. Aunque, ya de paso, qué tipo de musa desaprensiva me sugeriría liarme la manta a la cabeza y diseñar la portada del libro. ¡Y la cubierta al completo! Con solapas, nada menos. Y teniendo que usar InDesign, un programa que no había visto en mi vida hasta ese momento.
         Temeraria, eso es lo que soy. Una temeraria que se atreve con más de lo que debiera. Me flagelo por ello (pero flojo, que tampoco es cuestión de cargar las tintas. Imprudente sí, pero no masoca).
         Bien, acabado el castigo me siento más benévola conmigo misma y me permito recordar que todo tiene una explicación y que, tal vez, esta puede servirme incluso de atenuante de peso. Bien, os cuento.
         Después de un periplo editorial muuuy accidentado alcancé la conclusión de que El Pacto tenía que ser novela autopublicada. —Vale —me digo—, puedo con eso. De hecho —me recuerdo para darme ánimos—, ya probé una vez y la experiencia resultó muy positiva. Es más, con lo que aprendí con la publicación de «La casa de los cerezos» creo que puedo embarcarme en esta nueva aventura con más seguridad y con los objetivos más definidos aún que la primera vez.
         APROBADO. Pasemos a la siguiente fase.

Segundo hito: Me encuentro con un problemilla inesperado pero lo resuelvo sin demora.
         Como al portadista que había elegido le iba a ser imposible terminar el trabajo a tiempo (y para las fechas que me he propuesto no llego a buscar otro), decido que por qué no probar yo misma (solo probar) y a ver qué sale. La sorpresa es que logro hacer una portada que me gusta. Es más, cuanto más la miro más satisfecha me encuentro. ¿Y quién dijo miedo? Aunque tengo serias lagunas en cuestión de diseño gráfico (que no ha sido nunca mi campo. Hasta ahora, que me he instalado en una parcelita rústica que voy poniendo mona poco a poco) me lanzo a hacer la cubierta entera: portada, contra, lomo y solapas (el sueño de mi vida). Y nos vamos a imprenta. Porque lo que son las tripas del libro no me dan ninguna guerra, ni siquiera diagramas y mapa (bueno, este me hizo de sufrí un poquito más de la cuenta, pero fue miedo escénico nada más, la responsabilidad de la tarea. En cuanto cogí el pilot en serio y me tomé dos cervezas se me pasaron los sudores).

Pero, ay amigos, aquí me encuentro con un entuerto que, como buena heroína andante, no dudo en enfrentar y desfacer.


gary gianni



El príncipe valiente - Gary Gianni

¡A la portada (y sobre todo a la contraportada) le falta legibilidad! O sea, aunque las imágenes están guay de calidad, a los textos: sinopsis, curriculum, lomo... les falta definición. ¿Y ahora qué hacemos?
         Gracias a que trabajo con un excelente profesional (misma imprenta que para La casa de... Gráficas De Diego) solucionamos enseguida el problema. Bueno, es plural figurado, porque yo me limito a pasarle por partes lo que David me pide y él lo ensambla todo hasta arreglarlo XD
         El caso es que el libro queda estupendo y cuando lo veo en casa me emociono igual que si fuera una criatura. Más guapo que ninguno que se haya visto jamás (no voy a justificarme, que ya sabéis que soy algo exagerada muy pasional).


Tercer hito: la presentación en sociedad de la criatura. 17 de marzo de 2018.
         En La Moradita de Hortaleza tiene lugar una batalla épica entre Lorrell y Aslund. Sin bajas. Con mucho arte, mucha música, poesía y buen rollo. En dos palabras: in-olvidable.


La Moradita Madrid

 
Cuarto hito: Y aquí la cosa empieza a ponerse de veras sangrienta. Porque se trata de un largo camino para hacerme con los misterios del programa InDesign y rediseñar la cubierta al completo, esta vez librada a mis propios recursos. Me empieza a pasar como con el mapa, la tarea se me presenta titánica y no encuentro el momento de arrancar. Pero todo llega y finalmente estoy lista para escalar la siguiente cumbre, que no es otra que subir la novela a Amazon para su venta tanto en formato físico como digital. Parece algo fácil, ¿verdad?
         ¡Pues no lo es!

¡Grrrrrrrrrrrr!
Porque Amazon tiene su propio sistema de medida y es inflexible con sus pautas. Adaptar la cubierta no resulta demasiado complicado (salvo que tengo que renunciar a mis amadas solapas y descentrar un poco el rótulo superior por si el corte varía; que varía, según dicen ellos). Pero para poder meter las imágenes tengo que hacer no menos de doce pruebas. Estoy a punto de dejarlo por imposible cuando la cosa cuadra por fin. Comparado con eso subir la versión digital me parece de risa.

Quinto hito: Ahora que por fin tengo la novela en la estratosfera —es un decir, que aún no he invertido en la carrera espacial—, y, por tanto, a disposición de cualquier persona, en cualquier punto del globo, que quiera informarse sobre «El Pacto» y comprarla, regalarla o lo que sea; empieza la fase de difusión. He de hacer llegar a todo el mundo la noticia de que la novela existe y se puede adquirir y leer. Y además he de «animarles» a hacerlo, hablándoles de sus excelencias. Casi nada.
         Tiro de plan previo (estuve estudiando el asunto antes) y sigo avanzando además con nuevos descubrimientos. Entrada en el blog, anuncios que coloco en facebook, twitter, instagram... Y entonces se me ocurre, por recomendación de una amiga, promocionar las publicaciones en fb...

emoticono pánico

¿Por qué todo tiene que ser tan difícil en este mundo para los no informáticos? ¿Es un complot de estos individuos e individuas para demostrarnos su superioridad? ¿Solo unos pocos elegidos deben poder acceder a ese saber arcano? ¿O la culpa es de los expertos en marketing, que temen competencia?
       Sea como sea, tropiezo con una sarta de elecciones sobre objetivos: que si quiero conversión, alcance o impresiones (términos todos que no significan, o no exactamente, lo que dice el diccionario. Por ejemplo, si eliges conversión no quiere decir que busques adeptos para tu religión; ni las impresiones que se queden impresionados con las cualidades de tu producto). Que si coste por alcance o por acción (y yo qué sé). Algo de una puja. Y todo ello con sus correspondientes ventanitas que debes ojear si quieres enterarte de algo.
         Pero ya el culmen llega cuando me hablan del (o leo sobre) píxel de fb. Que es (desencriptado) una cosa que instalas misteriosamente en el lugar al que quieres llevar a tu público para que te sople si va la gente y lo que hace allí. En mi caso, a Amazon, donde, por razones obvias, yo no puedo instalar nada de nada.
         Plan B: me instalo el píxel ese en el blog y allí pongo el enlace a Amazon.


No se puede, so pena de hacerlo manualmente y copiar un trozo de código en el código de la plantilla del blog. Ah, pero yo ya anduve una vez metida en esas lides y fue arduo, así que... como que paso. Otra opción: el píxel se coloca casi solo (juas, juas, en esto de la informática el casi solo suele ser una utopía) en ciertas plataformas «conchabadas» con fb.
         Allá que voy, lo que sea por mi píxel. No sabía ni de su existencia hasta anteayer pero ahora que lo conozco ¡tengo que tener uno! Recalo en Wix y...


to be continued

viernes, 13 de julio de 2018

EL PACTO YA A LA VENTA EN AMAZON

novela El Pacto - L. G. Morgan

Hoy, 13 de julio de 2018, mi novela El Pacto ve la luz en Amazon, tanto en formato papel como en digital. Ha sido un largo camino hasta llegar aquí, plagado de dificultades que, a su vez, me han reportado un importante aprendizaje. Y es que todo en la vida es lo mismo, cualquier problema al que te enfrentas te proporciona automáticamente claves valiosas que te servirán en lo sucesivo, si es que eres capaz de sacar lo positivo en medio del resto.
         ¿Por qué los problemas de publicación? Pues porque yo me he ocupado en este caso de todo lo concerniente al libro: escritura, maquetación, diseño de la cubierta al completo, diseño de mapa y diagramas y publicación a través de imprenta y, ahora, a través de la plataforma de Amazon, tanto para libro físico como digital (para esto último he tenido la suerte de contar con la ayuda inestimable de mi buena amiga Ana Morán Infiesta, que maquetó la novela en formato epub. Si no, no sé qué habría sido de mí).
         Resulta que Amazon tiene un formato muy rígido para los libros en papel, unas medidas estrictas en las que hay que tener en cuenta la variabilidad de corte de las páginas, más tratándose de «extras», como han sido en mi caso las imágenes (mapa y gráficos que decía) que lleva el libro.
         Puedo decir que he probado de todo antes de conseguir encajar en el estándar solicitado. Pero como bien está lo que bien acaba, ahora puedo presentaros (¡por fin!) el resultado final. Si queréis haceros con un ejemplar (o dos, o tres...) de mi novela El Pacto... ¡Aquí está!


novela en papel


novela kindle

VERSIÓN KINDLE 

Próximamente, más novedades...