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lunes, 11 de octubre de 2021

Cuentos del Oro Verde


Hace poco más de un mes, escribí una entrada donde os contaba mis aventuras en la tierra de olivos de la imaginación:

Una de las muchas cosas que tengo que agradecerle a la Literatura es que siempre me lleva a descubrir gentes, paisajes e historias fascinantes que de otro modo no habría conocido. Son ya muchos los viajes, reales o imaginarios, que han venido impulsados por algo que estaba escribiendo en ese momento. He pateado castillos que había encontrado en algún proceso de documentación; ciudades, pueblos y bosques descubiertos mientras ideaba entornos para alguna escena y me nutría de imágenes encontradas en la Red. Y así, en medio de este proceso de búsqueda hasta la cosa más cotidiana, como en este caso, el aceite de oliva, adquiere tintes de magia y misterio, contemplado desde el otro lado del teclado, el del escribiente.
         No es solo lo que le pones tú —que también, el «filtro» que aplica uno cambia los colores de lo que se mira—, sino lo que te muestra al abrirse a tus ojos por primera vez, con la emoción de quien desenvuelve un paquete de regalo. Esas vidas de gente, esos sucesos pasados, esa luz que tienen de distinta los paisajes según quien los haya retratado.

En este caso, el Oro Verde, esa esencia de nuestra cultura y nuestra memoria —pues qué es la gastronomía sino registro de sabores y olores heredados— me ha llevado a una inmersión que ha cristalizado en este relato que aquí os presento:


Podéis leerlo completo en la página web de la Asociación que lo organiza: Más que cuentos.




Además de leer y comentar, en el concurso también se puede VOTAR, una vez al día durante 30 días. ¿Cómo se hace? Pues bien, hay que entrar en este enlace:


Y votar por tres relatos (los mismos tres cada día u otros distintos). El mío es el número 154, por si os gusta y queréis darle vuestro voto. Después tenéis que ir a vuestro correo y confirmar el voto haciendo click en el enlace que os habrán mandado. Y ya está. Así cada día hasta que os aburráis XD
         De estas votaciones populares saldrán dos relatos con premio. Y luego habrá otros dos, concedidos por un jurado profesional que seleccionará los relatos que a su juicio tengan mayor calidad literaria en su conjunto.
         Importante: entre los votantes (os identifican por vuestro e-mail) se sortearán lotes de productos oleícolas. Cada vez que votéis se os asigna un número, así que cuantos más votos, mayor posibilidad de premio.
         Gracias de antemano. Y que el hada de los campos os recompense.



viernes, 24 de septiembre de 2021

La Casa Sombría regresa con el otoño

 

El pasado martes, día 21 de septiembre, hubo luna llena. Luna de la cosecha, se le llama, por ser la de la temporada de recolección y el fin del verano. El 22 celebramos Mabon, la fiesta del Equinoccio de Otoño. Y, claro, La Casa Sombría tenía que regresar de su retiro vacacional por estas fechas tan simbólicas, para seguir regalándonos relatos oscuros de esos que nos gusta leer (o, mejor, que alguien nos los lea).

         En esta ocasión ha tocado dramatizar un relato de otro de nuestros colegas foscos: Enrique Cordobés. Se trata de:


Un relato que fue seleccionado en el III concurso homenaje a John William Polidori e incluido después en la primera antología en solitario de su autor: «Relatos desenterrados».

(Quien lo desee, puede adquirirla en la página de la editorial, en el siguiente enlace: SACO DE HUESOS).

Se trata, como su propio título indica, de un viaje maldito que os llevará de un horror a otro sin dejaros tiempo para respirar siquiera. No olvidéis colocaros correctamente el cinturón de seguridad, pues este taxi circula sin licencia y sin seguro y cualquier pasajero que acceda a subir en él lo hace bajo su exclusiva responsabilidad. Si ese es tu caso, buena suerte.

         Si deseas ver el vídeo completo, con introducción a mi cargo, este es el sitio:


jueves, 16 de septiembre de 2021

¡Presentación a la vista!


Nos vemos en unas horas. A los que no podáis venir, no os preocupéis. Os lo contaré todo con pelos y señales XD

jueves, 9 de septiembre de 2021

¡Y volvemos por fin con las presentaciones!

 
Sí, damas y caballeros, en breve podremos vernos las caras (aunque sea tras las acostumbradas mascarillas) en un evento literario de los de antaño.

Y lo haremos en un lugar un poco desacostumbrado (ya sabéis que yo suelo ser más informal): nada menos que en el Salón de Plenos de la Junta Municipal de Retiro.

Pero la ocasión lo merece: esta vez será un acto conjunto. Mi compañera de NEUH (el colectivo de autores autoeditores al que pertenezco), Paula Yagüez, y yo presentaremos nuestras últimas dos novelas por medio de respectivas entrevistas.

En ella, y para enmarcar el nacimiento del Barón, os hablaré de mi colección «Relatos del Caldero», en cuyo seno se publica «Barón Von Humboldt», y del primer número de la colección, «Equinoccio».

Tras la charla... No podía faltar el cerveceo habitual. Hemos pensado para ello en una cervecería cercana: El Valle Hermoso.

Os esperamos. Libros y luego cerveza, ¿puede haber mejor plan?


***Por motivos de control de aforo es necesario avisar de vuestra asistencia. Podéis escribirme un e-mail, contactarme por whatsapp o dejar un comentario aquí en el blog.

martes, 31 de agosto de 2021

Marchando una de teatro


Hoy vengo a hablaros de la última obra de teatro que he visto, concretamente este domingo pasado. Se trata de PERDIDOS, una comedia que está ahora en cartel en el TEATRO LUCHANA de Madrid.

SINOPSIS

Dos hombres, Juan y Luís, empleados de una empresa de recambios y reparaciones de calderas, se encuentran cada mediodía para comer. Una noche organizan una cena con sus respectivas compañeras. A partir de entonces, la relación entre ambos cambiará. Una propuesta de lo más inocente (o no) de Juan provocará un incendio cuyas imprevisibles consecuencias hará peligrar la apacible vida de hombres de familia de la que disfrutan.

No voy al teatro tanto como me gustaría, pero cada vez que lo hago salgo sintiéndome muy satisfecha. Incluso cuando la obra que he visto no me acaba de parecer redonda del todo el lenguaje escénico del teatro me sirve de compensación y lo convierte en toda una experiencia.

         En el caso que nos ocupa, es que encima la obra me encantó. El texto es fantástico, ágil, directo, divertido, pero con mucho fondo.


Carlos Chamarro, Ignasi Vidal, Agustín Jiménez

Esto que dice Ignasi Vidal, su director: «...la sencillez de Perdidos contrasta con la gran carga de profundidad que exhibe el texto, sin pretender, por ello, nada más que hacer lo que toda buena comedia debe hacer: divertir y hacer reflexionar…», ilustra muy bien lo que quiero decir.

         Los dos actores, Agustín Jiménez (Madrid, 1970) y Carlos Chamarro (Barcelona, 1973), realmente lo bordan. Tanto en su manejo de la palabra como en cuanto a repertorio gestual. Empiezan pareciendo los típicos obreros, compañeros de trabajo, que comen a diario en uno de esos bares donde los camareros te conocen y saben qué ponerte casi en cuanto entras por la puerta. Casi el estereotipo que todos tenemos en la cabeza, pero dignificado (o «personalizado») con rasgos propios, aficiones, inquietudes culturales, experiencias vitales... Según van hablando, mientras miran la tele, el móvil, ojean el periódico... van «entrando en harina», haciéndose confidencias de esas que a los hombres les cuestan y que por eso revelan como al desgaire, como hablando de cualquier cosa. ¿Tópico? No creáis. En lo externo, todos nos comportamos según estereotipos la mayoría del tiempo. Solo cuando bajamos la guardia, si estamos en confianza... Entonces van saliendo nuestras peculiaridades y nos mostramos como realmente somos.



Y así van saliendo, en medio de situaciones cómicas y diálogos rápidos, a veces muy divertidos, temas tales como la relación de pareja y su desgaste, los hijos, las ilusiones perdidas o cuando cumplir años parece obligarte a vivir al ralentí, aplastado por la rutina y las convenciones sociales.

         Si podéis, tenéis que verla. Propuestas como esta merecen ser apoyadas. Que nos hagan reír y pensar a la vez no tiene precio.