martes, 24 de septiembre de 2024
Nueva presentación a la vista
martes, 28 de mayo de 2024
¡YA A LA VENTA!
A través del enlace que hay en mi web: LA LIBRERÍA DE MORGAN.
O directamente en mi tienda de Ko-fi: L. G. MORGAN
lunes, 13 de junio de 2022
Reyes de la Tierra Salvaje
Nicholas Eames
SINOPSIS en la página de la editorial: TRINI VERGARA EDICIONES (Por cierto, una editorial que no conocía y que, por lo que veo, es bastante reciente: ha nacido en 2021).
Pues otra lectura ACTUAL que encadeno. Casualidad, ¿eh?, que no es que vaya a pasarme en exclusiva a la sección de «Novedades». Súper diferente al anterior pero igual de satisfactorio.
Es fantasía gamberra, no encuentro una etiqueta mejor para definirla, con todos los ingredientes del género pero pasados por un filtro de humor muy bien calibrado y de lo más irreverente que no hace perder en ningún momento la emoción ni el enganche. La trama, reducida a su esqueleto básico (como podéis ver en la sinopsis), es bastante básica. Pero está ambientada y contada de una forma que lo hace totalmente nuevo. La motivación de estos héroes, hombres hechos y derechos con su punto cómico y premeditado de machirulismo, es nada más y nada menos que rescatar y salvar de una muerte segura a la hija de uno de ellos. Los afectos mandan, entre ellos y como objetivo vital. Y eso hace un contraste muy efectivo con la historia (típica) de reinos enfrentados, monstruos sanguinarios, batallitas y demás, haciéndola de todo menos típica.
Lectura muy recomendable que te va a enganchar seguro. Muy refrescante y, por lo tanto, óptima para el veranito, que nos castiga ya desde el mes de junio. Que os aproveche.
***Autor: Nicholas Eames (Wingham, Ontario) es un escritor canadiense de literatura fantástica. Antes de dedicarse plenamente a la escritura estudió teatro en la universidad. En 2017 publicó Reyes de la tierra salvaje, una novela de alta fantasía que fue galardonada como la mejor novela debut en los Fantasy Stabby de 2017 y como la mejor novela de fantasía en los premios David Gemmel de 2018. En 2018 publicó su continuación: Rosa la Sanguinaria, que verá la luz en España seguramente el año que viene.
martes, 24 de mayo de 2022
La traición de Montverre
Bridget Collins
Acabo de terminarme este libro. Creo que hacía tiempo que no leía algo de publicación tan reciente: en este caso un lanzamiento de la editorial Umbriel del pasado enero.
Si dijera simplemente que me ha gustado se quedaría corto, o, más bien, resultaría insípido teniendo en cuenta el tipo de libro que es: peculiar, diferente tanto en prosa como en fondo, con una atmósfera oscura, triste y poética muy bien definida, con densidad propia, muy característica, aunque sin nada estridente que emerja indeseablemente del conjunto.
Es una lectura inmersiva —lenta en opinión de alguno, con el ritmo perfecto para mí—; que logra transmitir, con singular intensidad, y que va desenrollando la madeja de su trama sin prisa pero sin pausa. No es lo que se dice de «acción», pues las cosas que pasan suceden con naturalidad, sin excesiva sorpresa (de hecho, alguna de las principales revelaciones me la había imaginado desde mitad del libro). Pero es que de verdad no la necesita, su fuerza reside en que te crees a los personajes, te crees lo que hacen o dejan de hacer, y lo vives con ellos casi como si tú mismo estuvieras en Montverre y vieras todo con tus propios ojos.
Os copio aquí la sinopsis, procedente de la página Infoliteraria:
Si tu vida estuviera erigida sobre una mentira, ¿lo arriesgarías todo para desvelar la verdad?
En Montverre, una antigua academia de élite oculta en las montañas, entrenan a los mejores y más brillantes miembros de la sociedad para alcanzar la excelencia en el «grand jeu», una competición arcana y misteriosa que combina música, arte, matemáticas, poesía y filosofía. Léo Martin destacaba en Montverre, pero perdió la pasión por las actividades académicas después de una violenta tragedia. Recurrió a la política y se convirtió en una estrella emergente en el partido gobernante, hasta que una acción de buena conciencia le costó la carrera. Ahora está de vuelta en Montverre, exiliado, con un destino incierto.
No obstante, este mundo elitista de aprendizaje que Léo disfrutaba en el pasado no es el lugar que él recuerda. Anteriormente un bastión exclusivo de hombres, el puesto más prestigioso de Montverre lo ocupa ahora una mujer: Claire Dryden, también conocida como la magistrada Ludi, la líder del gran juego. Léo siente una extraña atracción por la magistrada, una conexión misteriosa, extrañamente familiar, a pesar de que está seguro de que no se conocen.
Cuando se aproxima el legendario juego de verano, el punto álgido del curso académico, salen a relucir secretos enterrados desde hace mucho tiempo…
Leo por ahí que presenta demasiadas incógnitas desde el principio, en especial sobre la naturaleza del Grand Jeu, y es cierto. Sin embargo, desde mi punto de vista eso poco importa. De hecho, eso de que sea algo misterioso, tan solo esbozado, lo hace más arcano y esotérico, como el culto que los personajes dicen que es. Sirve en cualquier caso como muestra de un ejercicio intelectual y totalmente abstracto que es disfrute de la mente. El saber, el conocimiento, el pensamiento en estado puro que se manifiesta con movimientos rituales que afectan y transforman de alguna manera a las personas.
En resumen, una novela que te enriquece, que te aporta y que demuestra una vez más que la lectura, comparada con los diferentes productos audiovisuales, y mira que yo disfruto series y películas como la que más, tiene un calado superior, y alcanza dentro de nosotros ecos mucho más duraderos.
jueves, 9 de septiembre de 2021
¡Y volvemos por fin con las presentaciones!
Sí, damas y caballeros, en breve podremos vernos las caras (aunque sea tras las acostumbradas mascarillas) en un evento literario de los de antaño.
Y lo haremos en un lugar un poco desacostumbrado (ya sabéis que yo suelo ser más informal): nada menos que en el Salón de Plenos de la Junta Municipal de Retiro.
Pero la ocasión lo merece: esta vez será un acto conjunto. Mi compañera de NEUH (el colectivo de autores autoeditores al que pertenezco), Paula Yagüez, y yo presentaremos nuestras últimas dos novelas por medio de respectivas entrevistas.
En ella, y para enmarcar el nacimiento del Barón, os hablaré de mi colección «Relatos del Caldero», en cuyo seno se publica «Barón Von Humboldt», y del primer número de la colección, «Equinoccio».
Tras la charla... No podía faltar el cerveceo habitual. Hemos pensado para ello en una cervecería cercana: El Valle Hermoso.
Os esperamos. Libros y luego cerveza, ¿puede haber mejor plan?
***Por motivos de control de aforo es necesario avisar de vuestra asistencia. Podéis escribirme un e-mail, contactarme por whatsapp o dejar un comentario aquí en el blog.
viernes, 20 de diciembre de 2019
PROYECTO ALFA - Caryanna Reuven
Esta novela de Caryanna Reuven fue una de mis adquisiciones del último Celsius (julio 2019). Me la llevé de vacaciones y, pese al poco tiempo que tenía para dedicarle, la terminé en pocas sentadas. Y me encantó.
Todo ello se nos presenta en un entorno de ciencia experimental perfectamente trazado. Pero no el tipo de ciencia al que estamos más acostumbrados, principalmente física, astrofísica y demás disciplinas habituales, sino ciencias del comportamiento (externo e interno, esto es, conductual y cognitivo), neurociencia, y método experimental aplicado a la genética.
La novela tiene buen ritmo, a mí me resultó adictiva, y plantea cuestiones filosóficas en torno a la construcción de la identidad y lo que nos hace «ser», a la vez que habla de supervivencia y de cómo nos transformamos en nuestro contacto con los otros y adquirimos (o más bien recuperamos) aspectos esenciales que teníamos relegados al olvido. Pero todas esas cuestiones importantes no le restan un ápice de entretenimiento. Y me encanta, por supuesto, el aspecto hopepunk de esa lucha contra los elementos y la capacidad de reinventarse.
Por último, querría destacar la frase que pone Caryanna como dedicatoria: «...dedicada a todas las mujeres. Porque juntas somos más»; porque creo que sirve para resumir bastante bien el espíritu de Proyecto Alfa. Juntas somos más fuertes, más nosotras, más capaces, más plurales... Un canto a la sororidad como herramienta que quisieron arrebatarnos pero que, más o menos visible, siempre hemos poseído.
jueves, 31 de enero de 2019
EL VUELO DEL DRAGÓN - Anne McCaffrey
Novela de ciencia ficción —con grandes dosis de fantasía, tal como dice Sergio Mars en su reseña***— y aventura, escrita por Anne McCaffrey y publicada por Ballantine Books en 1968. Fue publicada por primera vez en español en 1977 por la editorial Acervo. Es el primer libro de la premiada saga «Los jinetes de dragones de Pern», en concreto, el primer tomo de la trilogía original.
***Rescepto indablog-El vuelo del dragón
Pues bien, una combinación de dos afortunadas circunstancias: encontrar esa reseña de manera fortuita y tener en casa la susodicha novela —lo que me permite dar cumplimiento a mi propósito lector de Año Nuevo— me ha hecho empezarla... y devorarla en tres días.
Desde luego, no ha sido un descubrimiento tan asombroso como el de la novela de Kameron Hurley. Por un lado, ya sabía algo sobre Los jinetes de dragones de Pern y su autora (ambas recomendadas por mi amiga Ángeles Pavía), su estilo y su argumento. Y por otro, el hecho de ser anterior en el tiempo (1968) hace que ya nos resulten familiares muchos de sus presupuestos, aunque en su día, según dicen los expertos, resultaron novedosos e incluso transgresores.
La novela de McCaffrey se lee también con enorme interés (lo predecible de la trama, que señala Mars, para mí no ha supuesto ningún problema; me ha permitido disfrutar y recrearme en lo que pasa en cada capítulo sin esa cierta ansia que te producen algunas obras por conocer su desenlace, obligándote a leer casi de corrido), a lo largo de una historia que no decae en ningún momento. Y, algo muy importante, ahora que he leido por fin sobre ese mundo de dragones que inventó McCaffrey he podido constatar cuánto le deben el resto de novelas del género. Eragon, por ejemplo, ahora me parece una mera (y pálida) copia de los weyr concebidos por Anne Mccaffrey.
La relación jinete-dragón, por ejemplo, esa comunicación única y telepática que se da entre ellos, esa elección mutua que será de por vida; que es, por cierto, uno de los mayores atractivos de la historia de Paolini, fue dibujada y definida por esta madre de dragones que es McCaffrey.
Otra de las novedades que introdujo fue el hecho de hacer de los dragones coprotagonistas amables de sus novelas, con su personalidad propia y definida, en vez de los acostumbrados villanos. Y utilizar los viajes en el tiempo (y elementos de auténtica ciencia ficción, según parece, sobre todo a partir de la tercera entrega de la trilogía original: El dragón blanco) en el seno de trepidantes aventuras más al uso.
Además hay que concederle a Mccaffrey haber sido una de las pioneras en eso de convertir a las mujeres en protagonistas con carácter, haciéndolas bastar por sí solas para sustentar una trama y, de paso, el interés de los lectores. Las pequeñas pegas que le puedo poner hoy en día derivan, estoy segura, de su época y contexto cultural, lo que, por otra parte, es una razón para sentirnos razonablemente optimistas en cuanto a la evolución que el feminismo ha impulsado en nuestra sociedad.
Anne McCaffrey no debió de poder substraerse del todo a ciertos tópicos machistas de su tiempo. (Tuve esta misma sensación, aún más acusada, cuando leí su novela «La Rowan», inferior a esta, en mi opinión); y eso se nota en comportamientos y «arrepentimientos» que hace vivir a sus protagonistas. Lessa, dama de dragones, por ejemplo, mujer impulsiva con mucha personalidad y unos dones asombrosos, vive con la debida contricción cada momento en el que se adelanta a los planes que su descubridor-mentor-amante-compañero ha decidido trazar. No importa que no se los haya comunicado (y que los haya elaborado, eso sí, con su hombre de confianza). Ella debería haber tenido fe absoluta en su pericia, capacidad, arrojo y todas esas cosas que ornan a un buen jefe guerrero y haber aguardado sus acciones. Tendría que haber sabido que él sí tenía todos los elementos de juicio y que ya los compartiría con ella cuando fuera oportuno. Porque, claro, el prota hombre es mayor que la chica, tiene más experiencia, más mesura, más sabiduría y comedimiento... Y es guapo. Y que ella lo sea es una parte importante (muy importante) de sus dones.
Pero esto no es, no os creáis, una crítica a su autora, que bastante se aventuró en sus obras por senderos no trillados, además de lograr conquistar y revalidar para todas el título de mujer escritora y hacerlo en un género que parecía fuera de nuestro alcance (ella fue la primera mujer en ganar un Hugo y un Nébula. Y su libro El dragón blanco, que cierra la trilogía principal de Los jinetes de dragón de Pern, fue una de las primeras novelas de ciencia ficción en entrar en la lista de best-sellers del New York Times.) Anne McCaffrey tuvo que enfrentar y vencer muchos tópicos sexistas, tanto en sus obras como fuera de ellas. Y creo que lo hizo realmente bien. Dejándonos novelas de esas que perduran. Porque ya os avanzo que mi historia con ella no acaba en este primer volumen (me temo que no tengo remedio), pues gracias a un soplo muy oportuno me he hecho con la trilogía completa a un precio irresistible. Ya sé, ya sé que mi propósito es leer todos los libros que YA tengo, pero como lo cumplo con el primero, creo que bien puedo ceder a la tentación con el resto, ¿no?
No miréis el de Moorcock, no seais crueles. Estoy segura de que podéis hacer como que no está. Porfaaaa...
miércoles, 21 de marzo de 2018
SER ESCRITOR O DEDICARSE A ESCRIBIR
Érase una vez, en un tiempo ya lejano (en un espacio a menudo lejano también) que había escritores que cobraban anticipos y vivían del dinero que les reportaban sus libros. Escritores con un editor que les respaldaba, corregía y editaba, y que se mostraba extrañamente empeñado en publicitar y vender lo que ellos escribían.
Sí, amigos, existió ese cuento y algunos lo vivieron de verdad, en primera persona; lo hemos visto en películas e incluso en las novelas de Stephen King. Y algunos escritores españoles han dejado su testimonio apuntando en la misma dirección. Pocos, cierto, pero alguno hasta sigue vivo y todo.
Hoy esos tiempos han quedado atrás para la inmensa mayoría. Porque, como decía Golpes Bajos, son malos tiempos para la lírica (y la prosa).
Ya hemos hablado otras veces de cuánto ha cambiado el sector editorial. El número de escritores parece haberse multiplicado por mil, mientras el de lectores (de libros de verdad) sigue estancado o a veces en franco descenso. El libro se ha devaluado como elemento cultural. A cambio, la posibilidad de publicar ha aumentado, igual que los canales para hacerlo. Y el acceso a diferentes formatos de lectura es mucho más fácil y está al alcance prácticamente de todo el mundo.
El caso es que la enorme oferta que existe hace que cada vez haya que buscar técnicas más depuradas, específicas, y a poder ser originales, para llamar de algún modo la atención y conseguir siquiera la oportunidad de que te lean. Que luego gustes o no ya será otra historia.
A eso unimos el hecho de que hay cada vez más escritores que optan por saltarse los intermediarios y publicar por su cuenta, lo que implica tener que hacerse cargo de muchas otras tareas además de lo que es la escritura propiamente dicha. Y una gran parte de los autores que sí publican con editoriales al modo tradicional tampoco lo hacen como en los ejemplos del principio. Las editoriales —siempre decimos que las pequeñas, pero no es cierto, esto vale también para las grandes cuando se trata de autores noveles o sin mucho nombre— ya no apuestan por sus libros como antaño. Cuidan a los cuatro súper ventas, pero al resto los dejan librados a su suerte. Escaso o nulo apoyo en presentaciones, campañas publicitarias o promoción.
Entre unas cosas y otras, los autores tienen que hacer suyos aspectos profesionales que sobrepasan su oficio.
En un artículo que publiqué aquí en octubre de 2014: LA QUIMERA DEL ESCRITOR II hablaba de este aspecto concreto, entre otras cosas. Comentaba las labores que realiza en condiciones normales un buen editor, y de las contraprestaciones que ofrecen las editoriales, esas que hacen que un autor firme por un 10% del precio final del libro. Pero decía también que en la actual situación son tareas que, o bien lleva a cabo el escritor, o no hace nadie; al menos, no de manera suficiente. Me refiero a cosas como la promoción, la distribución, orquestar campañas de marketing, conseguir presentaciones para dar a conocer la obra, prologuista, reseñas, etc.
Bien, pues sea porque la editorial de turno no cumple su cometido, o sea porque un autor va por libre, los autores nos vemos obligados a manejarnos lo mejor posible con los aspectos «comerciales» del asunto.
Si un escritor no consigue cierta presencia, si no tiene contactos y no utiliza las adecuadas técnicas de promoción y venta, ya puede ser su libro la octava maravilla, que no se va a comer un colín. Añado: y aun haciendo todas esas cosas no existe ninguna garantía de éxito.
Por supuesto, hay autores que se rebelan contra este estado de cosas e insisten en que lo suyo es escribir y que es exactamente lo que van a seguir haciendo. Se encierran en su cuevita y tratan de crear verdadero arte, lo que, ciertamente, ya es tarea más que suficiente. El problema es que, cuando después de muchos meses de esfuerzo silencioso y solitario, terminan la novela de marras y deciden asomar la patita por debajo de la puerta, allí no queda ni Perry. Y si es difícil la promoción en todo caso, imaginad cuando no te conoce o no te recuerda casi nadie.
Son esas entradas que comparten tres colegas tan solo, esas presentaciones donde solo aparece tu familia, ese libro del que se venden diez o doce ejemplares. Todos (todos) hemos tenido un poco o un mucho de eso, aunque te hayas dejado la piel preparándolo todo y ya no sepas qué más se podía hacer. Pero la sensación es distinta cuando te lo has currado, cuando has exprimido tus neuronas y has dejado salir a chorros tu creatividad. ¿Un mal resultado? Así es la vida, pero que nos quiten lo bailaó, que además seguro que algo (mucho) habremos aprendido en el proceso.
Así que se hace necesario contar con un «PLAN». Como si tu trabajo fuera ese: el de editor-agente literario-manager-creativo de publicidad. Además de la tarea literaria, que es la que realmente te apasiona y te trajo hasta aquí. Buscando a toda costa el EQUILIBRIO, para no perder tampoco tu esencia y olvidarte de quién y qué eres. Fácil, ¿no? Total, solo se trata de doctorarse en malabarismo y mantener a un tiempo toda esa multitud de esferas en el aire. Y hacerlo por puro amor al arte, por la emoción del riesgo, pues sabes, si eres realista, que puedes acabar como Leónidas y los 300, caído en el barro a pesar de tu heroísmo. Pero, eso sí, con tu nombre, aunque sea para ti mismo, escrito en letras doradas en el cielo.
Para eso somos escritores, señores míos. Escribámonos nosotros y escribamos nuestra historia como nos dé la gana. Y que la canten los juglares en nuestro nombre. Algún día.
miércoles, 1 de marzo de 2017
EL CÍRCULO DEL ALBA
Argumento: Madrid, 1903. Bruno Moreto se enfrenta a una gran encrucijada. Su tutor, Ernesto Olmedo, médico forense, asesor de la policía y propietario de una funeraria, ha muerto en extrañas circunstancias. Todo apunta a un suicidio. Su muerte deja un negocio hipotecado, con deudas que comprometen gravemente el futuro de Bruno.
El hermano del difunto, Hugo Bonaventura, un conde italiano con fama de vividor, llega a Madrid para hacerse cargo de la situación, pero los acontecimientos darán un giro inesperado. Bruno y Bonaventura se verán inmersos en la investigación de varios asesinatos rituales de niñas, cuyas raíces se sumergen en el pasado más oscuro de Olmedo. Ambos, pese a sus diferencias iniciales, tendrán que aliarse para destapar un misterio que ha dormido agazapado tras décadas de silencio.
Es una novela con personajes entrañables, de esos de amor a primera vista; y otros oscuros y perversos, pero igual de bien trazados. Tan imprescindibles los unos como los otros. Aunque, claro está, como en la vida misma, aquí nada es blanco o negro, los perfiles psicológicos construyen personas de carne y hueso con pasado y secretos que guardar. Con anhelos y deseos que no se revelan a nadie. Si acaso a uno mismo, en la soledad de los sueños.
En cuanto al aspecto formal, el lenguaje que utiliza Luisa Ferro es de lo más cuidado y rico, con una prosa sugerente que permite esa inmersión de la que hablaba, hasta el punto que te parece reconocer lo que te cuenta como si lo tuvieras delante y lo contemplaras a la luz de un foco preciso, pero a la vez benévolo, como el que usaría un fotógrafo respetuoso al retratar a una antigua vedette. Se nota el cariño de la autora hacia todas esas gentes que vivieron tiempos difíciles en un Madrid hoy desaparecido, tiempos a la vez misteriosos y mágicos. Y la pasión con que ha abordado una documentación exhaustiva que le permite proporcionar realismo y exactitud a ciertos aspectos de la trama, de difícil resolución en cualquier otro caso. El amor, en suma, por la escritura, y el oficio adquirido durante muchos años de práctica y peleas en el campo exigente de la buena literatura.
A Luisa Ferro la tuvimos aquí, en el blog, hace tiempo. En la sección de Mujeres que se escriben, que hoy recupero para vosotros.
martes, 13 de diciembre de 2016
NEVERWHERE
Me he vuelto a enamorar de una novela. La magia ha regresado decididamente a mi corazoncito lector gracias a Neil Gaiman y su extraña manera de ser escritor. Porque creo que se trata de eso, de la forma peculiar de abordar el mundo y la fantasía que tiene este hombre, convencido de la importancia de ser uno mismo en cuanto se hace. Y esa mirada suya capaz de detenerse en los rincones más lóbregos y a veces cotidianos, y convertirlos en ricos y misteriosos parajes de la imaginación.
Neverwhere es la historia de un lugar imposible, ubicado en el subsuelo. Un Londres mágico y a la vez aterrador, con leyes propias que escapan a la ciencia y a la lógica. Los personajes de Gaiman son completamente humanos, reconocibles, y a la vez míticos, hechos de pura literatura y ficción.
El mundo que nos describe, como todo mundo que se precie, es inabarcable e impreciso. Sus confines resultan difusos, cambiantes, mostrados solo como si fuera a pequeños pedacitos. Retazos que luego el lector debe coser entre sí con el tino del que disponga, o tan solo a su gusto, sin pretender lograr un dibujo completo y cabal que acaso podría poner en peligro el sortilegio que nos tiene hechizados de esta forma.
Eso, que a algunas personas, según me consta, les parece un defecto, a mí se me antoja su gran acierto. Me encanta esa forma de narrar que a veces solo insinúa. Que consiste en poner el foco de luz, una luz muy intensa, en sucesivos rincones, y dejar que nosotros construyamos a nuestro antojo el conjunto. Porque no importa en realidad el resultado, sino tan solo captar el espíritu y la hondura del paisaje que nos va mostrando.
Lo mismo podríamos decir de los personajes. A veces son prácticamente arquetipos, pero rediseñados de tal manera que producen combinaciones absolutamente nuevas. Leo en una reseña que Richard, uno de los protagonistas, resulta a ratos casi infantil. Yo creo en cambio que eso es producto del humor personal de Gaiman —similar desde mi punto de vista al de Terry Pratchett— que construye unos diálogos muy irónicos y al servicio de los gags presentes en algunas escenas. Tal es así que según cuenta el propio Gaiman en esta edición de Neverwhere, su editora norteamericana le hizo suprimir muchos pasajes de la novela por encontrar que el tono cómico que había en ellos no casaba con el resto del libro. Le hizo suprimir los chistes, diciendo que los lectores norteamericanos no iban a entender su inclusión en una novela que no estaba destinada específicamente a hacer reír. Algo así, digo yo, como seamos serios, que lo que te traes entre manos no es una comedia. Pero en esta edición, que recupera esas partes eliminadas y amplía la versión escrita para la serie de la BBC, podemos apreciar pasajes y personajes tan grotescos que bordean la risa. No creo que el público hispano, sin embargo, tan de tragicomedia, encuentre demasiado rara la mezcla.
Yo, por mi parte, creo que voy a tener Neil Gaiman para rato. Ya estoy a la caza y captura de sus otras novelas.













