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domingo, 29 de diciembre de 2024

martes, 13 de diciembre de 2022

Vuelve el Kulture Market Day...

EN EDICIÓN NAVIDAD

Por segunda vez celebraremos la Navidad a nuestro estilo, con una Feria de Arte y Artesanía en el barrio. Y yo volveré a descargar el carromato para montar mi puesto habitual de libros y cartomancia.


Además, estrenaré mis nuevas tarjetas de visita, que anticipan novedades en el ciberespacio. Ya os iré contando.

martes, 24 de mayo de 2022

La traición de Montverre

 Bridget Collins


Acabo de terminarme este libro. Creo que hacía tiempo que no leía algo de publicación tan reciente: en este caso un lanzamiento de la editorial Umbriel del pasado enero.

         Si dijera simplemente que me ha gustado se quedaría corto, o, más bien, resultaría insípido teniendo en cuenta el tipo de libro que es: peculiar, diferente tanto en prosa como en fondo, con una atmósfera oscura, triste y poética muy bien definida, con densidad propia, muy característica, aunque sin nada estridente que emerja indeseablemente del conjunto.

         Es una lectura inmersiva —lenta en opinión de alguno, con el ritmo perfecto para mí—; que logra transmitir, con singular intensidad, y que va desenrollando la madeja de su trama sin prisa pero sin pausa. No es lo que se dice de «acción», pues las cosas que pasan suceden con naturalidad, sin excesiva sorpresa (de hecho, alguna de las principales revelaciones me la había imaginado desde mitad del libro). Pero es que de verdad no la necesita, su fuerza reside en que te crees a los personajes, te crees lo que hacen o dejan de hacer, y lo vives con ellos casi como si tú mismo estuvieras en Montverre y vieras todo con tus propios ojos. 

Os copio aquí la sinopsis, procedente de la página Infoliteraria:

Si tu vida estuviera erigida sobre una mentira, ¿lo arriesgarías todo para desvelar la verdad?

En Montverre, una antigua academia de élite oculta en las montañas, entrenan a los mejores y más brillantes miembros de la sociedad para alcanzar la excelencia en el «grand jeu», una competición arcana y misteriosa que combina música, arte, matemáticas, poesía y filosofía. Léo Martin destacaba en Montverre, pero perdió la pasión por las actividades académicas después de una violenta tragedia. Recurrió a la política y se convirtió en una estrella emergente en el partido gobernante, hasta que una acción de buena conciencia le costó la carrera. Ahora está de vuelta en Montverre, exiliado, con un destino incierto.

No obstante, este mundo elitista de aprendizaje que Léo disfrutaba en el pasado no es el lugar que él recuerda. Anteriormente un bastión exclusivo de hombres, el puesto más prestigioso de Montverre lo ocupa ahora una mujer: Claire Dryden, también conocida como la magistrada Ludi, la líder del gran juego. Léo siente una extraña atracción por la magistrada, una conexión misteriosa, extrañamente familiar, a pesar de que está seguro de que no se conocen.

Cuando se aproxima el legendario juego de verano, el punto álgido del curso académico, salen a relucir secretos enterrados desde hace mucho tiempo…

Leo por ahí que presenta demasiadas incógnitas desde el principio, en especial sobre la naturaleza del Grand Jeu, y es cierto. Sin embargo, desde mi punto de vista eso poco importa. De hecho, eso de que sea algo misterioso, tan solo esbozado, lo hace más arcano y esotérico, como el culto que los personajes dicen que es. Sirve en cualquier caso como muestra de un ejercicio intelectual y totalmente abstracto que es disfrute de la mente. El saber, el conocimiento, el pensamiento en estado puro que se manifiesta con movimientos rituales que afectan y transforman de alguna manera a las personas.

         En resumen, una novela que te enriquece, que te aporta y que demuestra una vez más que la lectura, comparada con los diferentes productos audiovisuales, y mira que yo disfruto series y películas como la que más, tiene un calado superior, y alcanza dentro de nosotros ecos mucho más duraderos. 

lunes, 2 de mayo de 2022

Vuelve el Kulture Market Day


Por segundo año consecutivo volvemos a celebrar nuestro Mercado del Arte, una magnífica ocasión para pasar el día al aire libre (esperamos solecito), solo o en compañía, y disfrutar de toda la oferta de arte y artesanía que albergan nuestras carpas. Además de la oferta de bocatas, bebidas varias y actuaciones que irán sucediéndose a lo largo del día; todo ello acompañado de buena música y mejor compañía.

         En ese mercado del Arte estaré yo con mis libros y mi Baraja gitana, como viene siendo costumbre. Pasaos a verme, a consultar vuestro futuro y a comprar, si os place, alguno de mis últimos títulos, que los tengo de todos los precios y extensiones XD

Como Pitonisa abnegada...

Y como escritora embrujadora

Pero esto no acaba aquí, el domingo (a ver si por fin, por fin) estaré en el Mercadillo de Sanchinarro, haciendo doblete también.


Si el lunes aún soy persona, prometo contaros a los que no hayáis podido ir cómo ha ido todo y cuánta gente curiosa he conocido o vuelto a ver.

domingo, 17 de abril de 2022

VUELVE EL DÍA DE LOS LIBROS VIVIENTES


Queridas gentes de gustos lectores y escritores:

Hoy me dirijo a vosotros con un noble objetivo. ¿Recordáis «El Día de los Libros Vivientes», que solíamos celebrar en mi barrio antes de los años oscuros de la pandemia para celebrar el Día internacional del Libro?

(Aquí los otros dos años: 2018 y 2019)

Pues bien, tras dos años de parón, a causa de la Covid-19, nos hemos propuesto recuperar esta fiesta, momento de encuentro y participación en el que rendimos homenaje a la Literatura todos juntos, a la imaginación y a la creatividad.

Esta vez tendrá lugar el domingo 24 de abril y os invito a todos los que podáis pasar por aquí a participar de la manera en que gustéis: como libro viviente, como público, como acompañantes de vuestros niños… O simplemente como curiosos que quieran saber de qué va todo esto.

          Habrá, como ya es costumbre, puesto de libros usados, artículos de segunda mano y artesanía solidaria. Además del pregón, el desfile de libros vivientes y un cuenta cuentos. Todo ello acompañado de música y canto, enlatado y en directo. 

Os esperamos. No nos faltéis.

Y a los que os pilla lejos... No os preocupéis, que colgaré por aquí la crónica tal como he hecho otras veces.

martes, 8 de febrero de 2022

Domingo soleado, nos vamos de mercado


Damas y caballeros: ¡me hago feriante! Este mismo domingo, día 13, me encontraréis al pie del cañón con un puesto en el Mercadillo de Sanchinarro (calle Príncipe Felipe s/n).

         Como ya va siendo costumbre, tendré sección de libros y sección de lectura de cartas con La Baraja Gitana***.

 

Hará solecito y es muy buen plan para una mañana de domingo. Así que, animarse todos y venid a verme. En plena calle, que es donde mejor se está.

***Sobre la Baraja Gitana tengo hecho un vídeo en mi canal de Youtube. Por si a alguien le interesa:



sábado, 11 de diciembre de 2021

LIBROS LIBRES

LIBRERÍA DE AUTOEDICIÓN
CARMEN BENGOECHEA BERNAL


Mañana mismo, el 12 del 12, a las 12.00 horas, nacerá una nueva librería en Hortaleza.


Se trata de una iniciativa de Carmen Bengoechea Bernal, escritora y filósofa; y Aarón García Peña, poeta, ensayista y dramaturgo, que pretende albergar, promocionar y dar salida a obras autoeditadas de diferentes autores, siguiendo fielmente la máxima, acuñada por ellos, de «de mi cabeza a tus manos». Libros de escritor/a a lector/a. Sin intermediarios, sin cambios debidos a motivos comerciales, sin resultados distintos al pretendido por sus autores.
         Está situada en la calle Balaguer, número 4, en Hortaleza, Madrid. Y abrirá sus puertas, cual Cenicienta madrugadora, a las 12 del mediodía.
         Allí os espero con todos mis libros. Estoy segura de que, tanto ellos, como vosotros y yo estaremos allí tan a gusto como en casa.

jueves, 2 de diciembre de 2021

ALGO SE ACERCA

El 12 del 12, a las 12... Se acercan Novedades con mayúscula. Algo va a nacer en Hortaleza que nos va a afectar (muy para bien) a muchos de nosotros. De momento solo diré que tiene que ver, cómo no, con la literatura. Concretamente, con ese tipo de literatura que debería llevar con orgullo un sello como este:



martes, 17 de diciembre de 2019

Esta NAVIDAD regala aventuras, magia, amor, ilusión...

L. G. Morgan's bookshop

Empiezo con mi campaña navideña de todos los años. Porque es un buen momento para concedernos, en medio de todo el ajetreo de las fiestas, unos ratitos de soledad bien acompañada, esto es, con alguna lectura que nos apetezca.
         Y también excelente momento para compartir con los amigos y familiares un poco de cultura, aventura y evasión, cosas todas que te proporciona un buen libro.
         Si además así hacemos felices a algún escritor o escritora... Nos podemos sentir como auténticas Reinas o Reyes Magos, todo en un solo gesto :-)

¿Dónde podéis adquirir mis libros? Aquí, en la librería de Morgan:

miércoles, 1 de febrero de 2017

FAHRENHEIT 451

Ray Bradbury

Como reza en la Wiki, Fahrenheit 451 es una novela (novelón, añado yo) distópica escrita en 1953 por Ray Bradbury. El título hace referencia a la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde. Existe una película basada en la novela que lleva el mismo título. Fue dirigida por François Truffaut en 1966.

Yo diría que este es uno de esos libros que son, sobre todo, para pensar. Sí, eso que se hace (o debería hacerse) de vez en cuando, quedándose uno en silencio simbólico (y digo simbólico porque a mí la música, por ejemplo, me suele acompañar en esos trances y en vez de distraerme podría decir que me centra); concentrado uno en sí mismo y en su universo de ideas. Liberando la mente para dejar que vaya de un aspecto a otro, ahondando cuanto crea menester, y dé a luz hijos-conclusiones a menudo inesperados y luminosos.
         Toda la tesis del libro puede resumirse con las palabras que el Capitán Beatty le dirige a Montag cuando este se finje enfermo. La miga de la novela, por así decirlo. Beatty le explica por qué es necesario quemar los libros, básicamente, debido a que no te dejan ser ***estúpidamente feliz; un término que he leído en un artículo de Josep Giralt para El País y que me ha entusiasmado, ya que describe perfectamente ese estado bobalicón y alienado del que es feliz, o más bien no es infeliz, debido a que no piensa, a que se deja llevar o se limita a estar en el mundo.

Lo que dice Beatty:



«En cierta época, los libros atraían a alguna gente... Podían permitirse ser diferentes. Pero luego, fueron adquiriendo un bajo nivel, una especie de vulgar uniformidad.
         Imagínalo. El hombre del siglo XIX con sus caballos, sus perros, sus coches, sus lentos desplazamientos. Luego, en el siglo XX, acelera la cámara. Los libros, más breves, condensaciones. Resúmenes. Todo se reduce a la anécdota, al final brusco.
         Los clásicos reducidos a una emisión radiofónica de quince minutos. Después, vueltos a reducir para llenar una lectura de dos minutos. Por fin, convertidos en diez o doce líneas en un diccionario.
         Acelera la proyección, Montag, aprisa. Selecciones de selecciones. ¿Política? ¡Una columna, dos frases, un titular! Luego, en pleno aire, todo desaparece. La mente del hombre gira tan aprisa a impulsos de los editores, explotadores, locutores, que la fuerza centrífuga elimina todo pensamiento innecesario, origen de una pérdida de valioso tiempo.
         Los años de Universidad se acortan, la disciplina se relaja, la Filosofía, la Historia y el lenguaje se abandonan, el idioma y su pronunciación son gradualmente descuidados. Por último, casi completamente ignorados. La vida es inmediata, el empleo cuenta, el placer lo domina todo después del trabajo. ¿Por qué aprender algo, excepto apretar botones, enchufar conmutadores, encajar tornillos y tuercas?».

Todo esto ya lo estamos viendo. Bradbury, con sus poderes de visionario, anticipaba en el año 1953 lo que iba a marcar toda una era. La velocidad con que se consume todo, lo que deriva en el valor efímero de las cosas, concebidas para no durar; la exclusión del curriculum académico de toda materia que no sea «práctica», la especialización que hace que cada uno sepa solo de un área cada vez más pequeña, y no se le ocurra extrapolar sus conocimientos o sus razonamientos a ninguna otra. El placer por encima de todo. La superficialidad...

«Vaciar los teatros excepto para que actúen payasos, e instalar en las habitaciones paredes de vidrio y bonitos colores que suben y bajan, como confeti, sangre, jerez o sauterne.
         Más deportes para todos, espíritu de grupo, diversión, y no hay necesidad de pensar, ¿eh? Organiza y superorganiza superdeporte. Más chistes en los libros. Más ilustraciones. La mente absorbe menos y menos. Impaciencia. Autopistas llenas de multitudes que van a algún sitio, a algún sitio, a algún sitio, a ningún sitio. El refugio de la gasolina. Las ciudades se convierten en moteles, la gente siente impulsos nómadas y va de un sitio para otro, siguiendo las mareas...».

«Clarisse: mi tío dice que los arquitectos prescindieron de los porches delanteros... porque no querían que la gente se sentara de esta manera, sin hacer nada, meciéndose y hablando. Este era el aspecto malo de la vida social. La gente hablaba demasiado. Y tenía tiempo para pensar. Entonces, eliminaron los porches. Y también los jardines. Ya no más jardines donde poder acomodarse. Y fíjese... ya no hay mecedoras. Resultan demasiado cómodas. Lo que conviene es que la gente se levante y ande por ahí».

Así es. No pararse, no detenerse a pensar ni a descansar, que a lo mejor te asalta un pensamiento y la fastidiamos.  Continua huída hacia adelante. Que nos convenzan de que ellos, los otros, los que dirigen saben lo que nos gusta y necesitamos.

«Ahora consideremos las minorías en nuestra civilización. No hay que meterse con los aficionados a los perros, a los gatos, con los médicos, abogados, comerciantes, cocineros, mormones, bautistas, unitarios, chinos de segunda generación, suecos, italianos, tejanos... Cuanto mayor es el mercado, menos hay que hacer frente a la controversia».

La dictadura de lo políticamente correcto. Enseñemos a la gente, desde la cuna, en el seno de las familias, que la confrontación es mala. Y el debate. Que no se molesten en argumentar. No necesitamos aprender a respetar realmente a nadie, ni a ninguna opción. Basta con que nos abstengamos de hablar de cualquier tema conflictivo.


«Si no quieres que un hombre se sienta políticamente desgraciado, no le enseñes dos aspectos de una misma cuestión, para preocuparle; enséñale solo uno. O, mejor aún, no le des ninguno.
         Dale a la gente concursos que puedan ganar. Atibórralo de datos no combustibles, lánzales encima tantos hechos que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices. No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino se encuentra la melancolía».


La desinformación de la sobreinformación.


«Los libros dejaron de venderse. Pero el público permitió la supervivencia de los libros de historietas Y de las revistas eróticas tridimensionales, claro está. Ahí lo tienes, Montag. No era un imposición del Gobierno. No hubo ningún dictado, ni declaración, ni censura, no. La tecnología, la explotación de las masas y la presión de las minorías produjo el fenómeno, a Dios gracias. En la actualidad, gracias a todo ello, uno puede ser feliz continuamente.
         Como las universidades producían más corredores, saltadores, boxeadores, aviadores y nadadores, en vez de profesores, críticos, sabios y creadores, la palabra «intelectual» se convirtió en el insulto que merecía ser. Siempre se teme a lo desconocido. Sin duda, te acordarás del muchacho de tu clase que era excepcionalmente inteligente. Ese al que escogían para pegar después de clase. Claro. Hemos de ser todos iguales. No todos nacimos libres e iguales, como dice la Constitución, sino todos hemos de ser hechos iguales. Cada hombre, la imagen de cualquier otro. Entonces, todos son felices, porque no pueden establecerse diferencias ni comparaciones desfavorables.
         UN LIBRO ES UN ARMA CARGADA EN LA CASA DE AL LADO. Quémalo. Quita el proyectil del arma. Domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cuál podría ser el objetivo del hombre que leyese mucho? ¿Yo? No los resistiría ni un minuto.
         A los bomberos se nos dio la misión de quemar los libros. Somos custodios de nuestra tranquilidad de espíritu, de nuestro pequeño, comprensible y justo temor de ser inferiores. Censores oficiales, jueces y ejecutores. Eso eres tú, Montag. Y eso soy yo».

Ahí está el quid de la cuestión. Como en esa fantástica cita de Isaac Asimov, todos iguales en nuestra ignorancia y, por tanto, felices:

Isaac Asimov

¿Cuál es entonces nuestra única oportunidad? Pues yo creo que la encontramos en lo que le decía su abuelo escultor a Granger, el hombre que es La República de Platón.


 «Decía que cuando muere, todo el mundo debe dejar algo detrás. Un hijo, un libro, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. O un jardín plantado. Algo que tu mano tocará de un modo especial, de modo que tu alma tenga algún sitio a donde ir cuando tú mueras, y cuando la gente mire ese árbol, o esa flor, que tú plantaste, tú estarás allí.
         No importa lo que hagas, en tanto que cambies algo respecto a como era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de ello tus manos.

Llena tus ojos de ilusión —decía el abuelo de Granger—. Vive como si furas a morir dentro de diez segundos. Ve al mundo. Es más fantástico que cualquier sueño real o imaginario. No pidas garantías, no pidas seguridad. Nunca ha existido algo así.

Unas buenas instrucciones, creo yo. Dejemos este mundo un poco mejor de como lo encontramos.

Un último apunte sobre Fahrenheit 451, esta vez a nivel formal.
         Hace tiempo leí una novela de Bradbury que me pareció pura magia. «De la ceniza volverás», 2001. Es más bien un pequeño cuento, peculiar y extraño, cuyo carácter fantástico descansa en gran medida en la forma en que está narrada. En el lenguaje y los personajes. 
         Pues bien, por comparación Fahrenheit me parece una novela con una prosa algo «tosca», si se me permite la expresión. Descarnada, simple y efectiva. Y creo que es así porque eso es lo que le pegaba a la historia. Porque cuando Montag se aleja de la ciudad a través del río y emerge en plena naturaleza, todo cambia. El lenguaje se hace más poético y los detalles cobran más relevancia. Las descripciones se hacen vívidas, ricas. Hay un pasaje concreto que me ha encantado:

Recordó una granja que había visitado de niño, una de las pocas veces en que había descubierto que, más allá de los siete velos de la irrealidad, más allá de las paredes de los salones y de los fosos metálicos de la ciudad las vacas pacían la hierba, los cerdos se revolcaban en las c iénagas a mediodía y los perros ladraban a las blancas ovejas, en las colinas.
         Ahora, el olor a heno seco, el movimiento del agua, le hizo desear echarse a dormir sobre el heno en un solitario pajar, lejos de las ruidosas autopistas, detrás de una tranquila granja y bajo un antiguo molino que susurrara sobre su cabeza como el sonido de los años que transcurrían.

Que susurrara el sonido de los años que transcurrían... Precioso, ¿no? Y poético. Exactamente lo que yo considero literatura. Una combinación de palabras y contenido que te lleva en volandas a otro mundo, el universo único que algunos autores tienen dentro de sí y que nos permiten compartir de vez en cuando.
         Esta transformación del tipo de prosa corre pareja al cambio de escenario y de personajes. Lo que resulta también todo un canto a la naturaleza. Como si Bradbury quisiera decirnos que la belleza y la esencia de las cosas se encuentran en nosotros pero solo pueden surgir de vuelta a los orígenes y al mundo natural.


Y por último...
*** Algunas perlas del artículo que os comentaba más arriba:

El poder siempre ha sabido que leer obliga a pensar por uno mismo, y por lo tanto, impide ser estúpidamente feliz

...después de leer la fábula de Bradbury siempre me he hecho la siguiente reflexión: la cultura, el arte, la literatura y por ende la reflexión y el conocimiento ¿nos hace obligatoriamente mejores personas? 

¿Se puede leer a Dovstoievski, Wilde, Machado o Lorca y no comprender nada? ¿Con qué autores se identifican esta gente? Lo que más me sigue sorprendiendo es la capacidad de indolencia de aquellos que ostentan el poder. Es como si llevaran permanentemente un impermeable por el que les resbalan las emociones, sentimientos y necesidades de aquellos a los que deberían servir. 
¿Qué les han enseñado en sus casas y en sus prestigiosas universidades? ¿Qué han aprendido realmente? ¿Qué han leído? ¿A quién sirven en realidad? ¿Qué les afecta?

Josep Giralt para El País.

Yo digo que sí, que se pueden leer un montón de libros, aprenderlos de memoria y que te resbalen en tu vida diaria. Se pueden tener títulos universitarios, másters cada vez más especializados, haber viajado y hablar varios idiomas sin reflexionar una sola vez sobre las cuestiones esenciales del ser humano. Se puede, porque hay gente que ha desarrollado un eficiente caparazón que le aisla del resto y de su propio interior. Gente que come sin masticar y sin digerir. Que guarda todo lo que recibe en cajitas estancas e independientes. Así, lo que lee y lo que escucha simplemente le resbala. O, si considera que tiene algún uso académico o profesional, lo coloca en el cajón de lo académico y profesional, cajón que solo abre cuando toca.