domingo, 30 de diciembre de 2018

EN EL UMBRAL

Cruzando el límite en tres, dos...

en el umbral

Esta foto es realmente inspiradora, he de admitirlo, ilustrativa por sí misma. Pero como también se trata de Cruzar el Límite, vamos a poner otra. A ver... Ya está.

Cruzando el límite
Vale, sí, es porque sale James McAvoy, pero ¿no me vais a conceder un caprichito en estas Fiestas? Además, está plenamente justificado: es de la peli «Cruzando el límite».

Bueno, vamos allá.

Ahora que se acerca el fin de año y el inicio de otro nuevo está al caer resulta un momento perfecto para volver a hablar de umbrales, fronteras o puertas; elementos todos ellos de enorme significado metafórico pues representan momentos de paso, tan importantes que han inspirado en el pasado, en todo tipo de culturas, algunas de las celebraciones más importantes que conocemos, tal como decíamos al hablar del solsticio.
         Todas esas fechas de paso, transición o evolución, como nos ocurre ahora con el Fin de Año y el día de Año Nuevo, son puertas de una realidad a otra. Nos producen un poco de tristeza, por todo cuanto dejamos atrás, y también incertidumbre, por todo lo que está por venir y que no podemos anticipar ni controlar. Aunque yo siempre he pensado esto de...



ciclos

No es que sea una manera de verlo premeditadamente optimista; para mí siempre ha sido algo real. Y si le quitamos las estrellitas (porque ese algo nuevo no sabemos cómo resultará) y lo dejamos en algo más neutro, seguirá siendo cierto y esperanzador, como lo es cualquier nacimiento.
         Es el ciclo eterno de la vida-muerte-vida. No hay crecimiento sin pérdida. No hay nacimiento sin muerte. No hay vida nueva sin renuncias.
         Y podemos verlo también como la senda iniciática que debemos transitar si queremos llegar a destino: al centro del laberinto, al epicentro del infinito, ahí en lo más profundo de nosotros mismos.

círculos iniciáticos


Vamos pasando ciclos, cruzando umbrales, adentrándonos en el bosque; para emprender las nuevas aventuras que nos tenemos designadas.
         Así pues, desde el umbral...


Feliz salida y entrada 2019

sábado, 29 de diciembre de 2018

TU MIRADA SOBRE «EL PACTO»

marlene dietrich





























Inauguro hoy sección con una de las reseñas que me han hecho sobre mi novela El Pacto (2018). La intención es que sea un espacio donde ir enlazando todas las opiniones que me lleguen sobre ella. Así que os animo a hacerme llegar las vuestras, porque no hay mejor cosa para un escritor que escuchar la voz de los lectores, sean del tipo que sean. Como decía Oscar Wilde: que hablen de ti, aunque sea mal.

Esta vez la mirada (o la reseña, si queremos ser más convencionales) es de CARLOS POLITE, un lector voraz que cultiva todos los géneros, aunque su corazoncito se incline, de manera especial, hacia el histórico. Experto en el medievo aragonés, es miembro de un grupo de recreacionismo histórico y ha participado varias veces en el Concurso de Relato histórico Hislibris, permitiéndose el lujo de ganarlo nada menos que en tres ediciones. Dice así:
 
El Pacto, de L. G. Morgan

La determinación de una mujer de origen incierto y oscura ciencia —la reina Mirella de Aslund— ha quebrado el equilibrio entre los reinos de la Tierra de los Tres Ríos. Esta poliédrica mujer, maestra en el manejo de los hilos y los tiempos de las ambiciones de otros, prepara el advenimiento de un hijo marcado por el hado, que selló su pequeña frente con la estrella de la Estirpe. Primero será un pequeño «karl» de la frontera quien caiga en su tela de araña. Más tarde, el poder de la propia Aslund será arrumbado y, a consecuencia de ello, el reino de Lörrell marchará hacia el abismo de la guerra civil.
         En medio de tal caos, Ian, heredero y yeorl del trono lörrenio, es aherrojado por un pacto onírico que le obliga a proteger, incluso contra sus propios intereses, al vástago de la Estirpe, enfrentándose así a los suyos y a la voluntad de todos. Para ello, se valdrá de la colaboración de Sigrid, capitana de la guardia que la oscura reina de Aslund construyó a su alrededor. Entre tanto, rescatada de una muerte tramada, esta última sigue entrelazando los lizos que ligan la urdimbre del destino de las tierras de los tres ríos con la ayuda de un subyugado Bjor, hermano de Sigrid, quien, ávido de conocimiento, se pliega a la voluntad de aquella.

L. G. Morgan, en el más tradicional estilo demiúrgico del «Fantasy Sword and Sorcery» dibuja geografías, países, culturas, historia y tradiciones de un otro mundo y un otro tiempo. Por esos mundos nos guiará prendidos de las aventuras de Sigrid y de Ian, ambos tan ciegos como nosotros, los lectores, a los designios que la reina cela en las entrañas de la helada Torre Ninlil, en Blakkia la Blanca, capital de Aslund. Y será así de tal modo que, cuando cerremos el libro, seguiremos deseando conocer aquello que, no sucedido, sin duda habrá de acaecer junto a las riberas de los Tres Ríos, pero, también, más allá, en la extraña Meriva o en las recónditas costas desde las que llegó la causa de todo.
         Quien ame este género, sin duda disfrutará de la narración que L. G. Morgan, con prosa clara y eficaz, ensambla en la más pura estela de los mundos de aventura en su día generados por Fritz Leiber, Robert E. Howard, Robert Silverberg o, incluso, por las distintas historias armadas en el seno de los Forgotten Realms, aunque en el caso del universo de Morgan, no vayamos a encontrarnos —al menos por ahora— con extrañas civilizaciones o razas no humanas, sino que, muy al contrario, habremos de tropezar con rastros, trazos y huellas propias del mundo altomedieval y de los paisajes del cuento etno-folclórico tradicional.
         Yo, desde luego, me he divertido con la lectura y quedo a la espera de saber más de los mundos de L. G. Morgan y de la estirpe llamada a regirlos.

L. G. Morgan

miércoles, 26 de diciembre de 2018

DISECCIONANDO A «NUDOZURDO»

Nudozurdo

Hace ya casi un año que participo en un programa de radio de ámbito local llamado «Manoteras Cuenta».

Manoteras cuenta

Suele versar sobre asuntos del barrio y tenemos además varias secciones fijas: noticias, relatos, humor, consultorio sentimental, mitos e historia inventada... Y una que se llama «Contando canciones» y que yo abordo de vez en cuando.
         Consiste en contar una canción que para nosotros sea especial por cualquier motivo. Es decir, hablar de ella, de lo que significa su letra (o de lo que interpretamos cada uno), de su historia, del grupo o solista que la creó, en qué momento de su trayectoria lo hizo y por qué... O simplemente qué recuerdos nos trae, con qué la asociamos, qué significó para nosotros o qué pasaba cuando la escuchamos, tal vez en bucle, o por primera vez.
         Esta vez me lo había pedido yo porque quería hablar de la canción «Mil espejos», de Nudozurdo, que yo escuché sin parar durante un viaje por una zona de la Serranía de Cuenca húmeda y verde, regada por un embalse de cierto tamaño llamado La Toba.
         La Ciudad Encantada, Los Callejones, el nacimiento del Río Cuervo, la laguna de Uña, el Escalerón o la Raya son lugares y recorridos mágicos que, con ayuda de mi banda sonora del momento, me resultaron completamente inspiradores, al punto de fundirse con el relato que estaba empezando a escribir.
         Mil Espejos, y en realidad toda la música de Nudozurdo, han sido siempre para mí material para soñar despierta, para imaginar y sentir las historias desde dentro. Para una persona que no concibe escribir sin tener música de fondo (bueno, sí lo concibo, pero no lo disfruto igual) porque cree en la simbiosis de ambas artes, decir esto de un disco o un grupo en concreto ya es decir mucho.
         Bueno, no me enrrollo más, aquí tenéis el podcast (solo el corte de la sección mencionada, que dura unos catorce minutos). Espero que os resulte interesante.


viernes, 21 de diciembre de 2018

Navidad, Navidad, dulce Navidad...

feliz año 2019

Nos vemos ya después de los turrones, el cava y los villancicos, recuperados de estrés y juergas, para seguir derechos hacia la siguiente etapa festivalera.
         No sé vosotros, pero yo voy a estar bastante ajetreada. Tengo en mente hacer un pollo relleno (es una receta familiar secreta) y unos cuantos entrantes para la cena de Nochebuena, que es cuando nos toca en casa hacer de anfitriones. Y disfrutar el día de Navidad de forma algo más relajada. Así que me esperan días de compras y cocina intensiva. Aunque esta última, acompañada de buena música y buen vino puede ser un auténtico placer. Y tras el segundo vino una tarea extraordinariamente creativa.

Ho, ho, ho!

Papa Noel renos


Ya os contaré el resultado. Pasadlo bien.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

DE NUEVO...

FELIZ SOLSTICIO DE INVIERNO Y FELIZ YULE

 

Un año ha pasado ya y de nuevo nos encontramos a las puertas del Solsticio, que este año 2018 tendrá lugar a las 22.22 horas del próximo 21 de diciembre.
         Como cada año, en el Hemisferio Norte celebraremos el Solsticio de Invierno, que marca el paso del otoño al invierno. Se trata de un fecha singular: el día más corto del año y la noche más larga. Y esto es así porque ese mediodía el sol llega a alcanzar el punto más bajo de todo el año. A partir de este día las horas de sol comienzan a aumentar.
         En el Hemisferio Sur es justamente al revés, tendrá lugar el Solsticio de Verano, la jornada más larga del año y la noche más corta. Este solsticio marca el paso de la primavera al verano, y es cuando el sol alcanza el punto más alto anual. A partir de esta fecha los días empezarán a acortarse.
         Ha llegado el momento, pues, de rescatar la entrada que, sobre el mismo tema, hice el año pasado. Aquí la tenéis.

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Porque la hora más oscura es la que precede al alba, sabemos que tras la noche más larga del año es justo cuando empieza el despertar. Del sol, de la luz, de la vida. El solsticio de invierno es una promesa, el renacer de la esperanza. El momento a partir del cual la larga oscuridad que ha ido ganando terreno día a día desde el Samhain, será derrotada por la luz, de modo que llega el turno para que la naturaleza despierte y las cosechas puedan crecer. Y es así como muchas culturas lo han festejado y reverenciado, considerándolo uno de los momentos cumbre de cada año.
         El solsticio de invierno —que en el hemisferio norte se produce hacia el 21 de diciembre, cuando el Sol pasa por el trópico de Capricornio, al sur del ecuador celeste, y en el hemisferio sur el 21 de junio, cuando el Sol pasa por el trópico de Cáncer— es un tiempo de recogimiento, relacionado en Occidente con la melancólica tristeza del invierno, que se compensa mediante esas fiestas de carácter familiar, de «pertenencia a la tribu». Celebraciones de clan que han contribuído a lo largo de los siglos a sobrellevar mejor la oscuridad.

emily balivet

 The Snow Queen - Emily Balivet

En los pueblos antiguos la naturaleza determinaba el ciclo vital, de manera que su observación y la fijación de los momentos singulares era un asunto crucial en la vida de los pueblos.
         En términos físicos, el solsticio es el momento del año en que el Sol, en su movimiento aparente, pasa por uno de los puntos de la eclíptica más alejados del ecuador y en el que se da la máxima diferencia de duración entre el día y la noche.
        Como todo momento de cambio, de fin de un ciclo e inicio de otro nuevo, se considera un portal entre situaciones y realidades distintas. Desde la Antigüedad, en esta fecha se ha celebrado el renacimiento del sol, de la luz, y su victoria sobre la oscuridad. Según los distintos pueblos y culturas, la festividad ha adoptado diferentes formas: 


En Mesopotamia tenían un festival de renovación de 12 días cuyo propósito era ayudar al dios Marduk a resistir los monstruos del caos.
         En Persia existía la fiesta de Yalda, en la que las familias se mantenían en vigilia toda una noche y alimentaban el fuego para ayudar al Sol a combatir la oscuridad.
         En Pakistán, Tíbet, y otros lugares del oriente había también la tradición de celebrar esta fecha. En la raíz de las celebraciones está siempre el temor de que la disminución de luz solar sea permanente. Por eso las celebraciones incluyen el encendido de hogueras, velas y antorchas, para ayudar al sol a vencer.
         En el Imperio Inca el Inti Raymi (o Fiesta del Sol) es una ceremonia religiosa en honor del dios sol Inti. Se celebra en el solsticio de invierno y marca el comienzo del nuevo año. Una ceremonia realizada por los sacerdotes incas era la «vinculación del sol». En Machu Picchu aún hay una gran columna de piedra llamada Intihuatana (para atar al Sol). La ceremonia consistía en atar al sol a la piedra, para impedir que el sol se escape.
         En la Europa pre-cristiana la quema en una gran hoguera de un tronco de Navidad conjuraba esa luz ansiada y establecían el vínculo comunitario. Es el origen de las luces que adornan los actuales abetos navideños.
         En china el solsticio de invierno se celebra con el Dong zhi, que literalmente significa «la llegada del invierno». Tiene sus orígenes en la filosofía del Yin y Yang, del balance y armonía del cosmos. Después de la celebración, el 22 de diciembre, los días empezarán a ser más largos y aumentará el flujo de energía positiva. Se celebra con una suntuosa comida familiar, en la que se come, entre otras cosas, Tang Yuan, unas bolas dulces de arroz que simbolizan la unión familiar y la prosperidad.



Anne Stokes

Yule - Anne Stokes



YULE o YULETIDE, una de las celebraciones más antiguas y conocidas del Hemisferio Norte.
         Yule y Yuletide, al igual que la «Festividad de Yalda» (fiesta invernal iraní), son términos arcaicos indoeropeos que nos indican el posible tronco común del que parten estas fiestas.
         La fiesta pagana de Yule tiene su origen en la Escandinavia precristiana. Constituía sobre todo una fiesta de la familia y estuvo siempre dedicada a la fertilidad, a los solsticios y a la familia. Era una festividad donde también se recordaba a los ancestros, los amigos ausentes, y la mesa donde se celebraba la fiesta se preparaba con esplendor y magnificencia, ante la tumba de los parientes fallecidos y priorizando la hospitalidad hacia los forasteros.
         Durante la festividad de Yule era tradicional quemar el tronco de Yule, un largo tronco de árbol que iba ardiendo lentamente durante toda la temporada de celebraciones, en honor del nacimiento del nuevo sol. De esa tradición proceden los pasteles en forma de tronco (troncos de chocolate) que hoy en día se comen en Navidades.
         El culto a los árboles. Los antiguos celtas creían que el árbol representaba un poder, y que ese poder protegía y ayudaba al árbol. Los bosques sagrados servían como templo a los germanos.
         Para los galos, la encina era un árbol sagrado sobre el que los druidas, sacerdotes celtas guardianes de las tradiciones, recogían el muérdago siguiendo un rito sagrado.
         Esta tradición, heredada a través de los siglos, sirvió de inspiración para el actual árbol de Navidad.
 Una variante de este Yule de origen escandinavo lo constituye el Yule celta llegado hasta nuestros días de la mano, entre otros cultos neo paganos, de la creencia wiccana.
         Para la Wicca Yule es uno de los festivales o sabbats de la Rueda del año, el calendario de celebraciones que contempla ocho sabbats (o aquelarres) anuales. De entre estos unos son sabbats menores (los que se basan en festividades germánicas y que coinciden con solsticios y equinoccios: Yule, Ostara, Litha y Mabon) y otros mayores (los que se basan en tradiciones gaélicas y marcan el punto de mayor energía de la naturaleza: Samhain, Imbolc, Beltane y Lughnasadh).
         Yule designa el momento en que la rueda del año está en su momento más bajo, preparada para subir de nuevo.


Saturnalia


SATURNALIA

         Los romanos celebraban también el Solsticio de Invierno con unas fiestas fastuosas en honor al dios Saturno en las que se conmemoraba también el fin de las tinieblas y el nacimiento del Sol Invictus. Aquí se puede ver, en un fragmento de las palabras que la sacerdotisa pronunciaba para el rito de la Saturnalia: 

"Esta es la noche del solsticio, la noche más larga del año. Ahora las tinieblas triunfan y aún así todavía queda un poco de luz. La respiración de la naturaleza está suspendida, todo espera, todo duerme. El Rey Oscuro vive en cada pequeña luz. Nosotros esperamos al alba cuando la Gran Madre dará nuevamente a luz al sol, con la promesa de una nueva primavera. Así es el movimiento eterno, donde el tiempo nunca se detiene, en un círculo que lo envuelve todo. Giramos la rueda para sujetar la luz. Llamamos al sol del vientre de la noche. Así sea." 

Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos, que a la Iglesia le costaría mucho erradicar. En vista de que no podían vencer al enemigo... decidieron hacerse con la fiesta, absorberla, y dotarla de un sentido cristiano. Así, el sol que vence a las tinieblas pasó a ser Cristo, la luz del mundo, que nace la noche que va del 24 al 25 de diciembre, dando origen a nuestra NAVIDAD.


  • P. D. Gracias a este artículo, cuando buscaba imágenes para ilustrarlo, he descubierto a dos artistas fantásticas que desconocía. Por si os interesa saber más sobre ellas, aquí están, con enlace a su página personal, en el caso de Anne Stokes, y con enlace a un artículo que habla sobre ella, en el caso de Emily Balivet. 
    ANNE STOKES 

    EMILY BALIVET        

domingo, 16 de diciembre de 2018

REGALA LIBROS

el pacto l. g. morgan
Estoy en plena campaña navideña y este podría ser muy bien mi eslogan principal. Porque los libros, además de un enorme disfrute personal, pueden ser un maravilloso regalo que hacerle a una persona especial. Un libro es un mensaje de amor o de amistad, sobre todo si se conocen los gustos, la personalidad y las aficiones del destinatario y se regala en función de ellos. Si uno acierta y a él o a ella le encanta esa novela (cuento, poesía, antología...) es además un placer compartido desmenuzarla y hablar de sus personajes, compartir impresiones y valorar sus puntos fuertes y los que lo son menos.
         Así que, convencida de esto, me he diseñado un anuncio que dice así:

www.morgan-books.com

Lo cierto es que cada vez que alguien me ha enviado flores me ha parecido un detalle genial. Pero pienso que recibir un libro en casa, por sorpresa, con dedicatoria del autor y en un paquete bonito puede ser una experiencia igual o aún mejor. O será que yo soy librofílica y no puedo concebir nada más mágico y original que eso :-)
         Siguiendo esa idea, he puesto a trabajar a mis amigos magos para ver qué se les ocurría sobre ello, y esto es lo que han conseguido hacer:



¿Qué os parece? ¿Os imagináis regalar (o recibir) algo así?
         Ya tenemos la maquinaria a punto y los primeros pedidos han salido hacia su destino.
         No os demoréis, que pueden acabarse las existencias.

viernes, 14 de diciembre de 2018

LA LADRONA DE TOMATES

ÚRSULA VERNON

úrsula vernon


                                Título: La ladrona de tomates
                                Autora: Úrsula Vernon
                                Traductora: Arrate Hidalgo
                                Portada: Mariana Palova
                                Editorial: Cerbero
                                Fecha de lanzamiento en España: noviembre de 2018
                                PVP: 5€


Novela de género fantástico de Úrsula Vernon*** que obtuvo el premio Hugo a la «Mejor Novela Corta» en 2017, y que ahora, traducida del inglés por Arrate Hidalgo**, ha sido publicada por la Editorial Cerbero en formato bolsilibro. La portada es de la artista gráfica Mariana Palova*.

¿Quién es quién?

***Úrsula Vernon: (Pittsboro, Carolina del Norte, Estados Unidos, 1977). Escritora, artista e ilustradora independiente. Es conocida sobre todo por su novela gráfica «Digger», ganadora del Premio Hugo, y por los libros infantiles «Dragonbreath y Nurk: The Strange, Surprising Adventures of a Brave Shrew». Para más cotilleos: Red Wombat Studio

**Arrate Hidalgo: (Bilbao, años 80). Profesional del lenguaje nacida en España y residente en Londres (por lo general). Ha estudiado en Bilbao, Estocolmo y Leeds y ha desarrollado su carrera profesional como traductora, escritora y miembro de diversas editoriales. Si esto te ha sabido a poco: Arrate Hidalgo

*Mariana Palova: (Jalisco, México, 1990). Artista gráfica y escritora, comenzó a escribir con trece años y a crear obras de arte a los diecisiete. Estudió Diseño Gráfico y su trabajo visual ha sido presentado en más de setenta exposiciones en México, EE. UU., Sudamérica, Asia y Europa. En 2016, la Universidad Autónoma de Aguascalientes la reconoció como una de las artistas más representativas de su país. Para echar un vistazo a su obra, aquí tenéis su web: Mariana Palova

******************** 

Y ahora vamos con la novela en sí, que yo he leído con auténtico deleite. Desde el principio me pareció que había magia palpable entre sus páginas. El tipo de lenguaje, los personajes, y hasta el entorno y la atmósfera de huerto y dunas, vergel y cactus, desierto reseco y jugosos tomates maduros. Y es que una novela que da tanto protagonismo a los tomates, y a la hechicera capaz de hacerlos crecer en territorio hostil, tiene por fuerza que estar hecha de magia y amor; del tipo de magia que se recrea en las cosas pequeñas y asiste con asombro a cada minúsculo milagro de la vida. Y del tipo de amor un poco rudo, de escasa alharaca, pero tan hondo como el agua que discurre bajo los desiertos de la Tierra.
         Ya Arrate Hidalgo, su traductora, hablaba en la presentación del peligro seductor de este libro, capaz de llevarte al huerto (nunca mejor empleado) con frases como: «A veces el mejor remedio para la vida es un tomate maduro».


¿A que le alegran el día a cualquiera?
 
Yo, por mi parte, he encontrado otras cuantas para colocar en los altares de las grandes frases:
«...porque no hay límite a la cantidad de corazones que puede romper un muchacho descerebrado de ojos melancólicos».
«Preocuparse no servía de nada, pero, por alguna razón, eso nunca ha detenido a nadie».
«El mundo era duro y feroz, pero también contenía bocadillos de tomate, y si eso no hacía que valiese la pena vivir en él, puede que tu listón estuviese demasiado alto».
«Las máquinas (los trenes) eran dioses caprichosos. (A esto se debía en parte el precio del café».

Decía que la novela estaba hecha de magia y amor, pero también se aprecia en ella un enorme sentido del humor, entre irónico y tierno, que te encandila durante todo el trayecto. Y destila personalidad a cada párrafo. Teje un tipo de fantasía propia, poblada de cambiaformas, dioses-tren y ferrosacerdotes,  mundos que se doblan, gente gastada y liebres y pájaros encantados.
         Y el caso es que la trama en sí no es que sea gran cosa, ni demasiado compleja ni sofisticada —las cosas verdaderas de la vida rara vez lo son—, pero te envuelve, como hacen las grandes historias, con imágenes poderosas y personajes vívidos. La abuela Harken, protagonista indiscutible, es un poco Yaya Ceravieja, ese tipo de bruja sabia y lúcida, conectada por entero a la tierra. Dura como una raíz pero con un compasivo corazón que no puede con la injusticia. El resto, siendo secundarios, logran «existir» de verdad. Para mí, destaca sobre todos ellos la Madre de Trenes, digna compañera de la Abuela.

Otra cosa que me gustaría mencionar: La ladrona de tomates no tiene uno de esos finales sorpresa, tan perseguidos al parecer, principalmente cuando de relatos se trata. Ni siquiera podríamos decir que tiene punch.
        Una vez, cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, estábamos viendo una película, que ya anticipaba algo de drama, y le preguntamos a mi madre si acababa bien o mal. Mi madre soltó una de sus frases lapidarias: acaba como tiene que acabar.
         Pues esta novela igual, solo acaba como tiene que acabar. Como un montón de piedrecitas cuando colocas la última y completas la serie. Como una secuencia lógica cuyo último paso cae por su propio peso. Como un río que desemboca en el mar... Mira, eso me ha gustado. A partir de ahora no diré de una de estas novelas que termina, sino que desemboca. El caso es que este libro te toma de la mano desde el principio y vas pasito a pasito hasta llegar a la meta. Y te quedas con la sensación del camino cumplido, deseando tan solo volver otro día junto a la mecedora de la Abuela, esta vez sin objetos punzantes, y dejar que te cuente lo que le ha pasado estos días mientras comparte contigo, si es que hay suerte, uno de sus hermosos tomates.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

COÍMBRA MEU AMOR

universidad coímbra
Biblioteca Joanina - Universidad de Coímbra
 
universidad biblioteca joanina


Al final no ha sido este un viaje nada forestal, qué le vamos a hacer, por más que a mí me hubiera gustado lo contrario. Pero el huracán Leslie, que atravesó Portugal en octubre, lo ha puesto muy difícil. El jardín botánico tendrá ciertas partes cerradas al público hasta que logren arreglar todos los destrozos que ha ocasionado. Aun así conseguimos entrar y ver los espacios que quedan abiertos, lo que nos dio una idea de lo maravilloso que tiene que ser el conjunto.

coímbra
@ma_rodrin

Y el bosque de Buçaco, que yo estaba impaciente por conocer, está totalmente vedado hasta nuevo aviso (Ya podían poner algún tipo de aviso en su web para evitarnos el paseo a los turistas interesados). Con lo que tuvimos que conformarnos con tomar un café en el Gran Hotel de Luso, la ciudad balneario cercana.
          El bosque de Choupal, a diez minutos en coche del centro de Coímbra, permanece cerrado domingos y festivos (¿Podéis creerlo, un parque cerrado precisamente los días de fiesta?).
         Menos mal que, para compensar, Coímbra ofrece otros múltiples alicientes, desde su arquitectura y ambiente hasta las delicias gatronómicas. Y además, hemos tenido un tiempo excelente, sol cuando tocaba y unas brumas muy sugerentes que se instalaban sobre el río Mondego después del atardecer.

Ferreira Borges
 Rúa Ferreira Borges
@ma_rodrin

También hicimos una excursión de un día a Oporto, ciudad que ya conocíamos pero que nos tiene ganado el corazón y, como pasaría con cualquier amigo, vamos a visitar siempre que podemos.

Portugal

Y otro medio día a ver el mar y saltar las olas en Figueira da Foz.

Figueira da Foz
Claro que a nosotros no nos hizo ese tiempo. Por la mañana sí que hubo solito (tanto que tres kamikazes de nuestro grupo se bañaron en el mar), pero por la tarde empezó a medrar la niebla y acabamos así viendo el Faro del cabo Mondego.
 
Faro cabo Mondego
 @ma_rodrin

Cabo Mondego

En lo que es Coímbra, una ciudad de configuración medieval con una parte alta (no es una forma de hablar, aquí las cuestas tienen la pendiente de un ocho mil) —o Almedina— lugar de residencia de nobles, clérigos y estudiantes; y una parte baja, a la altura del río, donde se agrupaban artesanos y mercaderes; vimos los monumentos de rigor. Con pausas para las correspondientes cervezas y viandas, claro está.
         Además de la calle principal, Ferreira Borges, con sus ropajes navideños puestos al día, destacan la plaza Ocho de mayo, con la impactante Iglesia de Santa Cruz y unas cafeterías-pastelerías que hay que conocer sí o sí. La plaza del Comercio, alargada y señorial. La Universidad, por supuesto, alojada desde el S. XVI en lo que antes fue Palacio Real (no olvidéis que, antes que Lisboa, Coímbra fue capital del naciente Portugal). Con la joya de la Biblioteca Joanina dentro. El ya mencionado Jardín Botánico. La Sé Velha y la Sé Nova. La fuente monumental que es el Jardím do Manga (mejor ver de noche, iluminado. La luz diurna solo sirve para poner de relieve el deterioro que sufre, los desconchones y churretes que manchan su pintura y la suciedad de los fondos de la fuente). El paseo junto al río y el puente de Santa Clara. Y, al otro lado del río, Portugal dos Pequenitos y dos monasterios: Santa Clara la Vieja y Santa Clara la Nueva.
         Dicen que en todos los viajes hay que dejarse algo por ver para tener motivos para regresar. Yo, desde luego, tengo apuntado un próximo viaje para ver por fin el bosque singular de Buçaco, encerrado entre sus muros guardados por once puertas, que nació como un sueño de los Carmelitas Descalzos allá por el siglo XVII. Así que no diremos adiós, sino solo «hasta pronto».

miércoles, 5 de diciembre de 2018

COÍMBRA, ALLÁ VAMOS

Portugal
¿Qué sabéis de esta ciudad encantadora de Portugal? Yo, de momento, poca cosa. Que posee una reputada Universidad, creada en Lisboa en el S. XIII y trasladada a Coímbra en el S. XVI, instalada en lo que era hasta entonces Palacio Real, la residencia regia más antigua de Portugal, de los tiempos en que Coímbra fue la capital.
         Que posee un casco medieval al parecer muy bien conservado.
         Que tiene unas cuestas que ríete tú de las de montaña.
         Que las aguas del río Mondego bañan su perímetro.
         Y que tiene cerca dos preciosos bosques que pienso visitar.


Portugal
El bosque de Choupal
 Portugal 
Y el bosque de Buçaco

Todo lo demás que queda por descubrir —que es mucho, como veis— os lo pienso contar a la vuelta.

martes, 4 de diciembre de 2018

DIARIO DE UNA NOVELA 5

George Redhawk
Gif creado por George Redhawk a partir de fotografías de Federico Bebber Morph

Soy incorregible. Me propongo ser ordenada y racional y usar, aunque sea por una vez, mapa en vez de brújula, y la cosa no fluye. A nada que me despisto mi mente empieza a saltar de escena en escena y a sumergirse en escenarios que me resultan muy sugerentes, sin hacer caso a ese detalle insignificante de la secuencia lógica. ¿Para qué seguir un orden temporal racional cuando uno puede inventarse gotas sueltas (o burbujas) que repiquen al ritmo que les dé la gana?
         En fin... No se puede sujetar lo ingobernable. El caso es que me han asaltado, literalmente, un par de objetos mágicos que Sigrid habría descubierto en Aguja de Hierro de manera accidental, arrinconados como estaban por quienes desconocían su función... y su potencial peligro.
         Ella, que es cada día más sabia y ha aprendido a guiarse por su poderosa intuición, siguió su rastro en los Anales de Lorrell hasta dar con una pista que le reveló su origen y su naturaleza. Pero los objetos habían permanecido muertos o dormidos hasta ahora, cuando, momentáneamente, parecen despertar para decirle algo.
         Por otra parte, en una escena muy posterior (temporalmente hablando) que tenía ya esbozada y cuyos protagonistas son, en este caso, Bjor y Mirella, ha aparecido un lazo de unión con un aspecto importante de la trama que resultaba hasta ahora muy secundario en el mini guión que conseguí hacerme. Y, claro, esto lo ha hecho ganar posiciones, igual que si hubiera descubierto de pronto la piedra Rosetta que le da sentido al conjunto.
         ¿Podéis creerlo? ¿Es posible que mi mente funcione así de mal, arreglando las cosas justo cuando inclumple todos los preceptos del «método»?
         Al menos estoy satisfecha porque he vuelto a enamorarme de la novela y estoy escribiendo del tirón :-)