martes, 17 de abril de 2018

VUELVE «EL DÍA DE LOS LIBROS VIVIENTES»

¿Os acordáis de esto?























Aquí os explicaba el año pasado lo que íbamos a hacer: EL DÍA DE LOS LIBROS VIVIENTES 2017
         Y aquí os conté cómo salió el asunto: CRÓNICAS DE UN PUEBLO.

Pues bien, he de confesar que somos reincidentes. Este año festejaremos nuevamente el Día del Libro (que es el 23 de abril) con un multitudinario evento, multidisciplinar y multitemporal (toma ya). Este mismo domingo, 22 de abril, en la plaza de la Soci, bajo un sol (esperamos) radiante, y con la misma ilusión y las mismas ganas del año pasado.

El nuevo cartel:

El Día de los Libros Viivientes

Así que ya sabéis, si estáis en Madrid, o pasáis por aquí, este fin de semana; con solo acercaros hasta el barrio conseguiréis viajar hacia atrás en el tiempo hasta la época del Renacimiento. Y si ya os decidís a participar con todas las consecuencias:


El día de los Libros Vivientes

Disfrazaos de libro y contadnos vuestras virtudes. Estamos abiertos a todo tipo de argumentos.

lunes, 9 de abril de 2018

TRES TESOROS Y UN CONTRAHECHIZO

Faeries looking through a Gothic ArchJOHN FITZGERALD

Cada vez que voy a Galicia me vuelvo con algún tesoro inesperado. Rincones mágicos descubiertos en ese viaje, un nuevo museo, una librería, una tarde de lluvia en la fraga... A veces es algo tan simple como una buena comida en mi restaurante favorito o una charla con amigos con los que hemos coincidido allí, en torno a una mil nueve. Un paseo por los lugares familiares que siempre gusta recorrer, una pequeña compra que me tiene emocionada...
         Esta vez no podía ser distinta, claro. En consonancia con las leyendas que versan sobre un lugar fantástico, hogar de Mouras, recién descubierto, me vuelvo de las vacaciones con tres tesoros tangibles que voy a mostraros. Y un unicornio azul (no puedo olvidarme de él) que ponga fin a nuestra oleada de roturas y pequeñas catástrofes hogareñas, que llevamos una racha de «señales» a nuestro alrededor que harían palidecer al propio alquimista de Coelho. Yo quiero pensar que todo tiene un cariz positivo, después de todo soy una bruja optimista; que solo se trata de una sutil invitación del karma para que acometamos ciertas reformas y cambios. Es primavera y toca renovarse, ¿no? Porque un par de lámparas rotas en dos meses, junto al parabrisas del coche, la batidora, la caldera, un espejo y varios objetos de adorno tienen que querer decir algo, digo yo :-)
         Pero de eso ya hablaremos más tarde. Vamos ahora con mis recientemente adquiridas maravillas maravillosas.

TESORO Nº I: La pena Molexa.
Por recomendación de una amiga, visitamos un lugar mágico y brujeril que no conocía. Se trata de un supuesto santuario celta, asociado con leyendas de Mouras y tesoros. Se encuentra en Narón, en la parroquia de O Val.

o val - narón

Cuenta la leyenda que una hermosa Moura fue encantada por un malvado sortilegio y convertida en piedra. Desde entonces solo en la noche de San Juan, en el solsticio de verano, recupera su forma humana y se hace visible.
         La Moura se sienta junto a las peñas y peina sus largos cabellos con un peine de oro, rodeada de infinitos tesoros. Joyas, doradas monedas, cántaros llenos de monedas y adornos valiosos se derraman por el suelo hasta donde alcanza la vista. Pero a la Moura no parecen importarle. Solo aguarda la visita de algún mortal que se acerque a ella. Si esto ocurre, le dará a elegir entre todos el bien que considere más preciado.
         Hasta el día de hoy los hombres se han dejado vencer por la avaricia y la sed de riquezas y han escogido siempre algún objeto, aquel que han creído más valioso. Y la Moura ha roto a llorar y ha desaparecido junto con sus tesoros. Pues solo quien por amor la escoja a ella logrará romper el hechizo y obtener, entonces sí, lo más preciado del mundo. El año próximo volverá la Moura a probar fortuna, una vez más, y seguirá haciéndolo hasta el día en que algún mortal sea lo bastante sabio. 

Para saber más del santuario de Pena Molexa:
LUAR NA FRAGA

Y aquí un interesante artículo que habla del origen y naturaleza de Mouras y Mouros.
Guardianes de tesoros y constructores de megalitos: los míticos Mouros y Mouras de las leyendas de Galicia
 

Y por si os interesa conocer otros megalitos similares: DÓLMENES GALLEGOS


TESORO Nº II: Los relatos completos de Ángela Carter.

Ángela Carter

Resulta que teníamos una librería de cabecera de esas de viejo, en la parte antigua de A Coruña, llamada O Moucho. Tanto me gustaba que la convertí en escenario de un relato mío sobre «Libros malditos», que fue seleccionado para Calabazas en el Trastero y saldrá próximamente a la venta. Y cada vez que íbamos a la ciudad era tradición visitarla y hacernos con una buena remesa de las obras que llenaban los estantes. En este viaje hemos descubierto que O Moucho ha desaparecido. Y como necesitábamos consuelo, el destino tuvo a bien poner en nuestro camino un buen sustituto. Es la librería Cascanueces, actualmente en la calle Orzán, número 14 (antes en Cordonería, 10, emplazamiento al que corresponde la fotografía).


orzán 14

Allí encontré esta maravilla de Ángela Carter, una escritora a la que admiro enormemente. Se trata de una edición de 2017 que reúne todos sus libros de relatos, además de los relatos tempranos y no antologados de su autora. Si no la conocéis, os invito a descubrirla, merece la pena. Yo le dediqué una entrada tras leer «La cámara sangrienta», quizá su libro de cuentos más conocido, en la que hablaba de su estilo y de la influencia que había tenido en mí su lectura. Aquí está: ÁNGELA CARTER.

TESORO Nº II: Asombrosas galletas de castaña, compradas en un puesto en Santiago de Compostela. Porque no solo de pan vive el hombre, pero a nadie le amarga un dulce :-)

dulces de bohemia
 www.deliciasdebohemia.es
Veronika Viadelová-Luou Teo

Y UN CONTRAHECHIZO... 

contrahechizo

Como ya os decía, llevábamos una racha de destrucciones hogareñas que había que contrarestar de algún modo. Y dónde iba a buscar mejor un remedio que en plena terra galega. Claro que no tuve en cuenta que quizá Santiago de Compostela en plena Semana Santa no fuera el sitio óptimo para solicitar la magia del paganismo. Fue difícil, pero yo no me doy por vencida así como así. Tras mucho buscar dí con él: un benévolo unicornio azul capaz de solucionar mis problemas.


TallerSur de GaliciaUnicornios azules

Protege del mal. Rechaza embrujos y conjuros. Atrae la felicidad y el bienestar general. Y solo pide que se le acune en el regazo una vez al mes.
         Aquí podéis leer la Historia del Taller Sur de Galicia. Ellos son los creadores de esta criatura y de otro buen montón de seres fantásticos similares.

lunes, 2 de abril de 2018

DESPUÉS DEL BAÑO - Paul Louis Bouchard

Paul Louis Bouchard

Hoy os traigo una pintura que me parece fascinante, de mi «etapa orientalista», cuando investigaba sobre Istanbul para un relato. Su autor, Paul Louis Bouchard, fue un pintor francés que nació en París en 1853 y murió en la misma ciudad en 1937.
         Fue estudiante de Boulanger y Lefebvre. Al comienzo de su carrera pintó composiciones históricas, muchas inspiradas por la historia medieval; luego amplió sus horizontes y abordó temas orientales y rusos. Y ahí es donde me lo topé yo muchos años después, mientras buscaba alguna pintura de temática similar para que mi madre me pintara un cuadro. Espero que lo disfrutéis como yo.

viernes, 23 de marzo de 2018

RUMBO AL NORTE

Fragas do Eume

De verdad que necesito un descanso, esta vez sí. Dejar atrás por unos días el ajetreo, las reuniones, los detalles de última hora y las prisas por que todo estuviera a punto.
         Han sido unas semanas de lo más intensas. Emocionantes, desde luego, pero también agotadoras. Mi novela ha visto la luz, tuvo un feliz estreno y ahora camina a buen paso hacia la planificada segunda etapa: publicación en Amazon, Lektu y demás plataformas.
         Y yo me merezco una paradita. Necesito recargar pilas, ajustar la maquinaria y proporcionarme un espacio de serenidad y calma donde contarme nuevas historias, disfrutar con su construcción y darles voz sobre el papel cuando estén listas para ello. Y como siempre en estos casos, me subo al norte y recurro a las corrientes telúricas de la Fraga do Eume, el lugar donde hace ya mucho tiempo deposité el corazón; o al menos, un pedazo de él bien grande. Para parar y sanar. Para recobrar el pulso y ajustar mi tiempo al tiempo general.
  
Galicia calidade

Unos días de Galicia calidade (incluso con lluvia a saco, como está previsto) hacen maravillas, son capaces de resucitar incluso al zombi más recalcitrante. Así que allá voy, hacia la verde Coruña. Os escribiré a la vuelta.

miércoles, 21 de marzo de 2018

SER ESCRITOR O DEDICARSE A ESCRIBIR

Hamlet Shakespeare


















Esa es la cuestión

Érase una vez, en un tiempo ya lejano (en un espacio a menudo lejano también) que había escritores que cobraban anticipos y vivían del dinero que les reportaban sus libros. Escritores con un editor que les respaldaba, corregía y editaba, y que se mostraba extrañamente empeñado en publicitar y vender lo que ellos escribían.
         Sí, amigos, existió ese cuento y algunos lo vivieron de verdad, en primera persona; lo hemos visto en películas e incluso en las novelas de Stephen King. Y algunos escritores españoles han dejado su testimonio apuntando en la misma dirección. Pocos, cierto, pero alguno hasta sigue vivo y todo.
         Hoy esos tiempos han quedado atrás para la inmensa mayoría. Porque, como decía Golpes Bajos, son malos tiempos para la lírica (y la prosa).
         Ya hemos hablado otras veces de cuánto ha cambiado el sector editorial. El número de escritores parece haberse multiplicado por mil, mientras el de lectores (de libros de verdad) sigue estancado o a veces en franco descenso. El libro se ha devaluado como elemento cultural. A cambio, la posibilidad de publicar ha aumentado, igual que los canales para hacerlo. Y el acceso a diferentes formatos de lectura es mucho más fácil y está al alcance prácticamente de todo el mundo.

El caso es que la enorme oferta que existe hace que cada vez haya que buscar técnicas más depuradas, específicas, y a poder ser originales, para llamar de algún modo la atención y conseguir siquiera la oportunidad de que te lean. Que luego gustes o no ya será otra historia.
         A eso unimos el hecho de que hay cada vez más escritores que optan por saltarse los intermediarios y publicar por su cuenta, lo que implica tener que hacerse cargo de muchas otras tareas además de lo que es la escritura propiamente dicha. Y una gran parte de los autores que sí publican con editoriales al modo tradicional tampoco lo hacen como en los ejemplos del principio. Las editoriales —siempre decimos que las pequeñas, pero no es cierto, esto vale también para las grandes cuando se trata de autores noveles o sin mucho nombre— ya no apuestan por sus libros como antaño. Cuidan a los cuatro súper ventas, pero al resto los dejan librados a su suerte. Escaso o nulo apoyo en presentaciones, campañas publicitarias o promoción.

Entre unas cosas y otras, los autores tienen que hacer suyos aspectos profesionales que sobrepasan su oficio.
         En un artículo que publiqué aquí en octubre de 2014: LA QUIMERA DEL ESCRITOR II hablaba de este aspecto concreto, entre otras cosas. Comentaba las labores que realiza en condiciones normales un buen editor, y de las contraprestaciones que ofrecen las editoriales, esas que hacen que un autor firme por un 10% del precio final del libro. Pero decía también que en la actual situación son tareas que, o bien lleva a cabo el escritor, o no hace nadie; al menos, no de manera suficiente. Me refiero a cosas como la promoción, la distribución, orquestar campañas de marketing, conseguir presentaciones para dar a conocer la obra, prologuista, reseñas, etc.
         Bien, pues sea porque la editorial de turno no cumple su cometido, o sea porque un autor va por libre, los autores nos vemos obligados a manejarnos lo mejor posible con los aspectos «comerciales» del asunto.
         Si un escritor no consigue cierta presencia, si no tiene contactos y no utiliza las adecuadas técnicas de promoción y venta, ya puede ser su libro la octava maravilla, que no se va a comer un colín. Añado: y aun haciendo todas esas cosas no existe ninguna garantía de éxito.
         Por supuesto, hay autores que se rebelan contra este estado de cosas e insisten en que lo suyo es escribir y que es exactamente lo que van a seguir haciendo. Se encierran en su cuevita y tratan de crear verdadero arte, lo que, ciertamente, ya es tarea más que suficiente. El problema es que, cuando después de muchos meses de esfuerzo silencioso y solitario, terminan la novela de marras y deciden asomar la patita por debajo de la puerta, allí no queda ni Perry. Y si es difícil la promoción en todo caso, imaginad cuando no te conoce o no te recuerda casi nadie.
        Son esas entradas que comparten tres colegas tan solo, esas presentaciones donde solo aparece tu familia, ese libro del que se venden diez o doce ejemplares. Todos (todos) hemos tenido un poco o un mucho de eso, aunque te hayas dejado la piel preparándolo todo y ya no sepas qué más se podía hacer. Pero la sensación es distinta cuando te lo has currado, cuando has exprimido tus neuronas y has dejado salir a chorros tu creatividad. ¿Un mal resultado? Así es la vida, pero que nos quiten lo bailaó, que además seguro que algo (mucho) habremos aprendido en el proceso.
         Así que se hace necesario contar con un «PLAN». Como si tu trabajo fuera ese: el de editor-agente literario-manager-creativo de publicidad. Además de la tarea literaria, que es la que realmente te apasiona y te trajo hasta aquí. Buscando a toda costa el EQUILIBRIO, para no perder tampoco tu esencia y olvidarte de quién y qué eres. Fácil, ¿no? Total, solo se trata de doctorarse en malabarismo y mantener a un tiempo toda esa multitud de esferas en el aire. Y hacerlo por puro amor al arte, por la emoción del riesgo, pues sabes, si eres realista, que puedes acabar como Leónidas y los 300, caído en el barro a pesar de tu heroísmo. Pero, eso sí, con tu nombre, aunque sea para ti mismo, escrito en letras doradas en el cielo.
         Para eso somos escritores, señores míos. Escribámonos nosotros y escribamos nuestra historia como nos dé la gana. Y que la canten los juglares en nuestro nombre. Algún día.

escribir-publicar