lunes, 18 de mayo de 2015

FLAPPERS FAMOSAS - 3

Hoy seguimos con...


Louise Brooks

Bailarina y actriz nacida en Kansas, en 1906, en el seno de una familia que concedía enorme importancia a la literatura y la música. Fue desde la infancia una lectora voraz, dueña de una cultura desacostumbrada para la época, máxime tratándose de una mujer que desarrollaría su profesión en el mundo del espectáculo. Fue una alumna destacada en la escuela, pero también temida por su rebeldía y espíritu libre. A los catorce años se enamoró de un hombre casado y mucho mayor que ella e inició con él lo que sería su turbulenta vida sexual, que la convertiría en un escándalo viviente. (Parece que Louise había sufrido una violación a los 9 años y su madre había excusado tal hecho diciendo que Louise lo había "provocado". Ella consideró que esa fue la primera "corrupción" de su vida). Tomó lecciones de danza y con tan solo 15 años salió de casa para comenzar una gira con la compañía de danza de Ted Shaw.
         No fue nada popular en la compañía. Su especial belleza, su fuerte carácter y sus gustos intelectuales la convertían en una mujer difícil a la que le iba a costar encajar en casi todas partes durante toda su vida.
         Cuanto más leo biografías de mujeres de trayectoria distinta de lo habitual, más pongo en tela de juicio esos calificativos de "mujer difícil", "de mal carácter", "amoral", etc. Porque me he dado cuenta que se aplican a toda mujer independiente y con ideas propias que se haya salido del patrón que marcaban los cánones. Si no encajas en el modelo de buena chica, eres indefectiblemente de las malas. Y si ya llevas una vida sexual activa y de conocimiento público, estarás catalogada sin remedio como una calamidad.
         Es posible que la Brooks tuviera mal genio, fuera una deslenguada o un desastre como amiga y como hija. No podemos estar seguros. Pero lo cierto es que tuvo grandes amigas, muchos amantes que la echaron una mano cuando fue necesario y que, quizá esto sea lo más esclarecedor, lo peor que se dice de ella es que se acostaba cuándo y con quien quería, y que no se doblegó a las exigencias de unos estudios cinematográficos que tenían sometidas y coartadas a un montón de otras estrellas.
         

Viajó a Europa y se instaló primero en París y luego en Londres. Después regresó a Nueva York y empezó su carrera como actriz, primero en musicales de Broadway y más tarde en Hollywood. Marcó tendencia tanto con su personalidad como con su estética: su famoso peinado de melena muy corta, su gusto por los abrigos de pieles largos hasta los pies, los vestidos de terciopelo y su aire de sofisticación y elegancia.
         En 1925 conoció a quien era, en sus propias palabras, "el hombre más desconcertantemente complejo que jamás ha existido". Se trataba de Charles Chaplin, con quien mantendría un sonado romance que duró tan solo dos meses.
         Luego se casaría, en 1926, con el director Edward Sutherland, para divorciarse poco después, en 1928. Y más tarde, ya en 1933, con el playboy y bailarín Deering Davis, con quien formaría pareja de baile sin mucho éxito y de quien se divorciaría en 1938.
         Con la aparición del sonoro la Paramount (el estudio cinematográfico para el que trabajaba entonces), dado que no confiaba en la adaptación al nuevo medio de sus estrellas del cine mudo, presenta a Louise una especie de ultimatum: o acepta una reducción significativa de su salario o abandona el estudio. Louise se decide sin dudarlo por esta segunda opción, ante la sorpresa e indignación de los estudios, y se convierte de ese modo en Lulú, la protagonista de la película muda más famosa de todos los tiempos, "La caja de Pandora" (1929), del alemán Georg Wilhelm Pabst.
         Louise encarna aquí a una vampiresa sexual que acaba siendo asesinada por Jack el Destripador, después de haber arrastrado a sus (muy numerosos) amantes a la perdición.
         La película fue un completo escándalo, igual que la siguiente que rodó, también bajo la dirección de Pabst: "Tres páginas de un diario". Pero logró granjearle en Europa una honda y perdurable admiración, mientras que en USA sirvió para que la calificaran de inmoral e indecente.
         Sin embargo, pese a que su carrera profesional parecía estar en Europa, la vida social que quería Louise se hallaba en América. Después de una película más, regresó a los Estados Unidos y trató de retomar su carrera, solo para comprobar que el sonoro no era lo suyo y que su estrella había declinado irremisiblemente. En 1938 rueda su última película. Habían sido 13 años y 24 películas. Ahora tocaba reinventar su vida y probar fortuna en otras disciplinas.
         Vuelve a Kansas, pero allí la vida es un infierno para ella. Regresa a New York y trabaja como dependienta. Su salud comienza a deteriorarse, los excesos de toda su vida le pasan factura. Durante los años siguientes prueba con distintas iniciativas, pero todas acaban fracasando. Se convierte en acompañante de hombres ricos y trata de publicar algunos escritos. Finalmente, en los años 50 una retrospectiva del cine francés la vuelve a poner en el punto de mira y le facilita de ese modo su primera publicación importante: su autobiografía "Lulú en Hollywood", a la par que se convierte en reputada cronista de la época del cine mudo.
         El libro es ensalzado por la crítica y alcanza cierto reconocimiento público. Louise publica entonces otros ensayos en un nuevo libro, "Kansas en Hollywood". Su economía mejora ligeramente, no así su estado de salud. Morirá en 1985 de un ataque al corazón, a la edad de 78 años.
         Su imagen fue inspiración para la heroína de cómic Dixie Dugan, que recoge su pasado teatral y es obra del dibujante John H. Striebel; y también para el cómic Valentina, del italiano Guido Crepax.

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