viernes, 11 de septiembre de 2015

Nantes y Les machines de l'île. Los sueños de Verne hechos realidad.

Nantes, la antigua capital de Bretaña, atravesada por cinco ríos, es una ciudad interesante por sí misma. Posee un casco antiguo de trazado medieval, homogéneo y bien conservado, en el que destacan unas cuantas casas medievales de entramado de madera, un impresionante castillo cuya parte más antigua data del S. XIII, y una catedral majestuosa.





Pero, sin embargo, no es toda esta riqueza la cualidad que nos ha impulsado a visitar la ciudad este verano.
         Existe otra poderosa razón para ir a Nantes en cualquier momento. Tiene que ver con la imaginación asombrosa de unos artistas capaces de plasmar en madera y metal lo que forma parte de la memoria lectora de varias generaciones. El asombro y la maravilla que despertó la eclosión científica, y derivada de ella, la eclosión tecnológica, del S. XIX.
         Posibilidades del S. XXI puestas al servicio de sueños más antiguos, como cuando aquel escritor visionario que fue Julio Verne (quien, por cierto, nació en Nantes y vivió allí buena parte de su juventud. Razón suficiente para contar con un pequeño e interesante museo en la calle de l'Hermitage, junto al Loira) se atrevió a dejar suelta su imaginación, impulsado por un optimismo infinito, que daba por cosa cierta la sensación de que el futuro que se abría ante él era ilimitado.
         Verne abrió el camino a una saga longeva de visionarios, confiados como él en que los sueños pueden convertirse en realidad, inspirados por la belleza igual que el maestro y fascinados por la mecánica y sus posibilidades.
         Damas y caballeros, bienvenidos a Les machines de l'île:



El gran dragón


El gran elefante

LES MACHINES DE L'ILE:

Les Machines de l’île es un proyecto artístico totalmente inédito. Nacido de la imaginación de François Delarozière y Pierre Orefice, se sitúa a medio camino entre los «mundos inventados» de Julio Verne, el universo mecánico de Leonardo da Vinci y la historia industrial de Nantes, en el emplazamiento excepcional de los antiguos astilleros.


La Galería de las Máquinas













El carrousel des mondes marins


Echemos un vistazo, y después elijamos entre los peces el más adecuado


Ya tenemos candidato



Fin de trayecto.
Saliendo del vientre de la ballena.
Espero que el viaje haya sido de su agrado.

*** Todas las fotos, como siempre, por obra y gracia de M. A. Rodríguez

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