miércoles, 14 de octubre de 2015

La española que inventó el libro electrónico

Estos días mi amigo Easton, el duende documentalista que trabaja en las catacumbas más profundas del blog, inspeccionando día y noche los legajos polvorientos que allí se amontonan, anda más activo que nunca.


DuendeDeOz

Suelo oírle mientras tecleo, tarareando alguna cancioncilla de esas machaconas que siempre consiguen desconcentrarme, y automáticamente le visualizo diligentemente entregado a su tarea, abajo, en el subsuelo, con su elegante uniforme de trabajo verde y amarillo, colocando y descolocando papelotes, abriendo cajas y ordenando nuevos documentos que crecen y se reponen sin cesar bajo el efecto de su búsqueda, en una especie de reproducción espontánea literaria de la que solo él es responsable. He de decir, así entre nosotros, por si queréis conocerle un poco más, que Easton tiene, además de su trabajo, otros vicios menos confesables. Escribe y reseña (aquí). Y, claro, estas facetas de su personalidad de duende acaban por acarrear conflictos cósmicos y la multiplicación exponencial de los campos de interés. Los suyos y, de resultas, los de aquí arriba.
         Hoy, sin ir más lejos, me ha pasado un trocito de papiro (porque Easton es un clásico y solo escribe sobre papiro egipcio, del que se hace traer remesas enteras a lomos de los sufridos elefantes estelares que se ocupan de estas (y otras) cuestiones de transporte. Sí, estoy leyendo a Pratchett y se nota), donde había anotado un nombre y el correspondiente enlace. Se trataba de una de esas prometedoras semillas que encuentra de vez en cuando, una que me ha permitido enterarme de una historia de veras fascinante.


         





Tan fascinante como dije, ¿verdad?

Existe, por cierto, una monografía sobre esta asombrosa mujer y su obra, una edición conjunta del Ministerio de Economía y Competitividad y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte:
"Ángela Ruíz Robles y la invención del libro mecánico".

Y ya indagando en la cuestión, hasta ahora desconocida para mí, he querido saber más de esta mujer adelantada a su tiempo, a la que las enciclopedias no han rendido el merecido tributo. Asombraos como he hecho yo, ella lo merece.


Ángela Ruiz Robles (1895-1975) fue una maestra, escritora e inventora, precursora del libro electrónico. Nació en Villamanín, provincia de León. Estudió magisterio en la Escuela de Magisterio de León. Con solo 24 años obtuvo la plaza de maestra en una aldea cercana a Ferrol, donde estaría 10 años. Luego daría clases en distintas instituciones, algunas de carácter benéfico, teniendo entre su alumnado tanto niños como adultos. Lo suyo era verdadera vocación pedagógica. Consideraba que la manera de impartir los conocimientos se había quedado obsoleta, y toda su vida fue una búsqueda en pos de hallar las mejores vías para instruir a los alumnos y mejorar el estado general de la enseñanza.
         En cuanto a su faceta como inventora, inspirada por esos mismos principios, se desarrolla sobre todo entre 1944 y 1949, un período en el que crea su Atlas científico-gramatical de España, la máquina taquimecanográfica y la Enciclopedia mecánica de la que hemos hablado.
         Recibió en vida diversos premios y condecoraciones, pero, en mi opinión, es una lástima que permanezca a día de hoy casi desconocida, dejando que nos mantengamos en la falsa creencia de que no ha habido mujeres investigadoras, creativas y absolutamente innovadoras, y que esas virtudes son patrimonio exclusivo de los hombres. Ella lo fue. Todo eso. Y es posible que haya más como Doña Ángela, y que poco a poco las vayamos rescatando del olvido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario