domingo, 14 de abril de 2019

EL VERDE REBELDE VUELVE

a capela coruña
F. Javier Peña

Que me voy pallá. Que ya no aguanto más. Que necesito llenarme otra vez de verde para resistir esta jungla de asfalto.
         Y no es que yo no disfrute de los mil proyectos que me retienen entre edificios y grisuras. De hecho, asumo mi total responsabilidad ante los hechos: antes de darme cuenta me he atado yo misma a la rueda de planes y acontecimientos que no me dejan tiempo para una mala excursión campestre. Y tengo mi cachito de huerto, eso también. Comer al solito, en la misma calle (pero en verde y en paz), con los compañeros hortelanos, un guiso hecho al fuego es una de las mayores satisfacciones que puede haber. Privilegio que nos otorgan los huertos urbanos.
         Pero no es suficiente. Un par de veces al año (por lo menos) necesito escapar al norte y empaparme de lluvia y bosque. Suelen ser momentos muy fructíferos de los que vuelvo renovada y con ideas, imágenes, enigmas y deseos guardados en la maleta.
         Así que dicho y hecho, regreso a mi tierra adoptiva (la verdadera). Os escribiré a la vuelta.

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