jueves, 24 de enero de 2013

María de la O Lejárraga

Al hilo de lo del Lyceum Club Femenino, he empezado a refrescar la memoria respecto a una serie de figuras femeninas injustamente olvidadas o minusvaloradas. Y andando, andando he llegado a María Lejárraga (o María Martinez Sierra, como gustaba de firmar sus obras, utilizando los apellidos de su marido).
María fue considerada siempre nada más que una estrecha colaboradora de su esposo, Gregorio Martínez Sierra, conocido y reconocido dramaturgo, director reputado de teatro y empresario hábil e innovador.
Pero desde la muerte de María en 1974, sin embargo, salieron a la luz nuevos datos, secretos hasta entonces, que han permitido ir descubriendo que la autora de gran parte de la obra atribuida a Gregorio hasta entonces era en realidad ella y nada más que ella.
Durante cincuenta años los esposos, incluso cuando ya no lo eran, cuando vivían separados, colaboraron en numerosas novelas y obras de teatro, que ya en su tiempo fueron muy bien valoradas por la crítica y alcanzaron notable éxito de público. Pero, como el tiempo ha demostrado, el hablar de colaboración no era otra cosa que un eufemismo, porque lo cierto es que en todas las obras de Gregorio podemos ver la mano de María, e incluso solo la suya.



Pues bien, he aquí lo que se dice de la obra de Gregorio Martínez Sierra. Conviene leerlo recordando que para todo el mundo era su obra y solo suya, la de un hombre, que no hay ningún sesgo producido por el conocimiento de que está escrita por una mujer a la hora de valorarla.

"Gregorio Martínez Sierra es considerado ante todo un moderno hombre de teatro, tanto más como director que como autor, y un renovador en la escenografía. Su obra dramática se distingue, dentro del tono benaventiano, por una cierta finura psicológica y una delicadeza poética que, a veces al mismo borde del sentimentalismo dulzón, nunca logra traspasarlo. La crítica ha señalado también una gran habilidad en la creación de personajes femeninos".

De una de sus obras, El reino de Dios (1916), se dice que es:

...drama este último en el que, sin abandonar el modo psicológico y sentimental que caracteriza toda su obra, intenta dar significación social y revolucionaria al tema de la caridad cristiana.

Lo traigo aquí porque me ha resultado curioso la forma en que han caracterizado un estilo, el de María pero supuestamente el de Gregorio, señalando unos rasgos que yo defiendo se dan en mayor medida en la literatura escrita por mujeres.
Cierto es que solo un ejemplo no basta para extraer conclusiones con una mínima relevancia, y tal vez ni siquiera sirve para esbozarlas. Pero quiero que sirva al menos como muestra, en espera de ir hallando más que puedan servir para apoyar mis afirmaciones.

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