viernes, 2 de mayo de 2014

Mujeres que se escriben

Hoy nuestra estrella invitada es Bel Carrasco


Bel Carrasco (Valencia, 1952) es periodista y ha trabajado en El País y diversos medios valencianos. Desde hace más de 15 años colabora en la sección de Cultura de El Mundo Valencia y tiene el blog Zoocity en la edición digital. Le encantan los animales, pasear por el campo y nada casi una hora todos los días haga frío o calor.





LCE -Muy buenos días, Bel. ¿Preparada para convertirte en la siguiente víctima de la sección?
BC –Encantada, pero espero que la tortura sea sólo metafórica, ja, ja...
LCE –Continuamos con la sección “Mujeres que se escriben”, indagando en los gustos y aficiones literarias de la autora Bel Carrasco, que ha aceptado muy amablemente participar en el blog y ofrecernos una muestra de su trabajo. Empecemos con la primera pregunta de rigor: ¿Por qué y cómo empezaste a escribir?
BC –A los 12 años empecé a escribir el típico diario adolescente y desde entonces no he parado, aunque con distinta intensidad y ritmos. Más tarde tuve un breve brote poético, pero mi profesión de periodista absorbió todas mis energías durante años. Fue ya a partir de los 40 cuando empecé a practicar una escritura creativa. Primero en columnas de opinión en la edición valenciana de El Mundo y también con cuentas infantiles y para adultos. Mi primera novela, 'El relojero de Real' (Atlantis) se publicó en 2012 y he participado en dos proyectos colectivos de Bibliocafé, colecciones de relatos sobre animales de compañía y sobre el amor a los libros. 'Las semillas del madomus' es mi segunda novela, una obra de aliento juvenil pese al hecho de ser como soy una escritora tardía. He necesitado vivir y leer mucho, antes de ponerme a contar las cosas desde mi punto de vista.
LCE - ¿Cómo definirías tu estilo? ¿Crees que ha variado a lo largo del tiempo?
BC –Lo definiría como ágil. Ágil y proteínico, sin una molécula de grasa. Es debido a mis muchos años de periodista, un entrenamiento que te obliga a ir al grano, prescindir de adjetivos redundantes y sintetizar al máximo los contenidos. Y no sólo eso. Soy una persona muy nerviosa y móvil, suelo hacer las cosas rápidamente, excepto escribir que requiere sosiego y calma. La forma de escribir  te refleja más fielmente que un espejo.  Cada frase te retrata y cada historia te desnuda. En cuanto a la evolución, creo que voy ganando soltura y a la vez profundidad.
LCE - ¿Crees que tu escritura posee algún rasgo específico por el hecho de ser mujer?  Y si es así, ¿cuál crees que pueda ser?
BC –Creo que no, aunque puede ser que lo tenga y yo no sepa detectarlo.
LCE - ¿Te has sentido discriminada alguna vez en el mundillo literario?
BC -No, nunca. Crecí en una sociedad española muy machista, pero gracias a la lucha de muchas mujeres y algunos hombres la situación cambió radicalmente. A principios de la Transición ser mujer y contar historias de mujeres era una baza a tu favor, que en mi caso concreto no pude usar, porque en esa época el periodismo (y los hombres) me ocupaba todo el tiempo. Luego las cosas se han normalizado y aunque hay una literatura orientada a las mujeres, que somos las que más leemos, no creo que las autoras suframos discriminación. Otra cosa es la precariedad de este oficio, pero tanto para chicos como para chicas.
LCE – Ahora cambiemos de tercio: ¿Qué género literario prefieres?  ¿O eres en cambio de esos autores que prefieren no ser encuadrados en uno específico?
BC –Más bien lo segundo. Ya que he empezado tarde me gustaría probar un menú variado. Empecé con una novela realista de intriga, luego un relato fantástico y ahora estoy terminando una novela negra con ribetes románticos. Creo que volveré a lo fantástico porque da una gran libertad, pero ya veremos. Como dice Rosa Montero, las historias nos eligen.
LCE - ¿Qué objetivos te marcas como escritora?
BC – No aspiro a la fama ni a la gloria, sino a seguir escribiendo tranquilamente algunos años más, porque las palabras ponen orden y luz en mi vida, me ayudan a vivir. Y si mis libros gustan y son leídos, miel sobre hojuelas. 
LCE - ¿Algo más que quieras contarnos?
BC – ¡Uff, tantas cosas! Pero sólo diré a los lectores de este blog que no dejen nunca de leer. Se puede disfrutar una vida plena y feliz sin libros. Pero con ellos vivimos otras muchas vidas, viajamos a lugares que ni siquiera existen y, sobre todo, aprendemos a conocernos mejor a nosotros mismos y a quienes nos rodean. Ese conocimiento  ayuda a ser  más feliz y a que los otros también lo sean. Al menos, intentarlo.
LCE - Y para terminar: ¿querrías presentarnos tu novela?


BC - 'Las semillas del madomus' es un relato fantástico que rinde homenaje a los grandes maestros del género, desde ‘El Señor de los anillos’ a ‘Juego de tronos’ y’ El nombre del viento’, entre otros muchos títulos que he leído. Cuenta el accidentado viaje que emprende  Hanna a lo largo de la isla de Ylliria, asolada por la guerra, en busca de sus orígenes e identidad. Es una historia de aventuras que reflexiona sobre la importancia de las raíces y la necesidad de proteger la naturaleza, con un trasfondo ecológico y feminista. Ha sido publicada para adultos, pero creo que puede enganchar a lectores jóvenes a partir de los 13 años, edad de la protagonista.

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