martes, 13 de diciembre de 2016

NEVERWHERE

Neil Gaiman


Me he vuelto a enamorar de una novela. La magia ha regresado decididamente a mi corazoncito lector gracias a Neil Gaiman y su extraña manera de ser escritor. Porque creo que se trata de eso, de la forma peculiar de abordar el mundo y la fantasía que tiene este hombre, convencido de la importancia de ser uno mismo en cuanto se hace. Y esa mirada suya capaz de detenerse en los rincones más lóbregos y a veces cotidianos, y convertirlos en ricos y misteriosos parajes de la imaginación.

Neil Gaiman


Neverwhere es la historia de un lugar imposible, ubicado en el subsuelo. Un Londres mágico y a la vez aterrador, con leyes propias que escapan a la ciencia y a la lógica. Los personajes de Gaiman son completamente humanos, reconocibles, y a la vez míticos, hechos de pura literatura y ficción.
         El mundo que nos describe, como todo mundo que se precie, es inabarcable e impreciso. Sus confines resultan difusos, cambiantes, mostrados solo como si fuera a pequeños pedacitos. Retazos que luego el lector debe coser entre sí con el tino del que disponga, o tan solo a su gusto, sin pretender lograr un dibujo completo y cabal que acaso podría poner en peligro el sortilegio que nos tiene hechizados de esta forma.
         Eso, que a algunas personas, según me consta, les parece un defecto, a mí se me antoja su gran acierto. Me encanta esa forma de narrar que a veces solo insinúa. Que consiste en poner el foco de luz, una luz muy intensa, en sucesivos rincones, y dejar que nosotros construyamos a nuestro antojo el conjunto. Porque no importa en realidad el resultado, sino tan solo captar el espíritu y la hondura del paisaje que nos va mostrando.
         Lo mismo podríamos decir de los personajes. A veces son prácticamente arquetipos, pero rediseñados de tal manera que producen combinaciones absolutamente nuevas. Leo en una reseña que Richard, uno de los protagonistas, resulta a ratos casi infantil. Yo creo en cambio que eso es producto del humor personal de Gaiman —similar desde mi punto de vista al de Terry Pratchett— que construye unos diálogos muy irónicos y al servicio de los gags presentes en algunas escenas. Tal es así que según cuenta el propio Gaiman en esta edición de Neverwhere, su editora norteamericana le hizo suprimir muchos pasajes de la novela por encontrar que el tono cómico que había en ellos no casaba con el resto del libro. Le hizo suprimir los chistes, diciendo que los lectores norteamericanos no iban a entender su inclusión en una novela que no estaba destinada específicamente a hacer reír. Algo así, digo yo, como seamos serios, que lo que te traes entre manos no es una comedia. Pero en esta edición, que recupera esas partes eliminadas y amplía la versión escrita para la serie de la BBC, podemos apreciar pasajes y personajes tan grotescos que bordean la risa. No creo que el público hispano, sin embargo, tan de tragicomedia, encuentre demasiado rara la mezcla.
         Yo, por mi parte, creo que voy a tener Neil Gaiman para rato. Ya estoy a la caza y captura de sus otras novelas.

Neverwhere

Esta foto corresponde a la adaptación radiofónica de Neverwhere.
Aunque solo fuera por poder poner a James McAvoy, había que meterla :-)

*** La novela surgió como guión para una serie de 6 capítulos de la BBC. Esta última edición que yo he leído es el compendio de ese guión, la versión americana posterior, y las correcciones y añadidos (entre ellos un nuevo prólogo y una carta a los lectores de parte del autor) que ha hecho Neil Gaiman, creando la que espera sea la versión definitiva.

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