viernes, 12 de mayo de 2017

Deudas de la memoria

Tuomas Korpi
Tuomas Korpi, Arrival at Svetoslav Sanctuary (digital painting)

Lo ha vuelto a hacer. Andaba yo en las ramas más altas del blog, ocupada en asuntos de Diosas Madres (por eso precisamente estaba arriba, tratándose de un tema tan elevado...), trajinando con mis propios papeles, cuando he sentido una sacudida en el aire que me ha hecho ir corriendo a una de las ventanas y mirar afuera, a ver qué era esa inesperada anomalía atmosférica.
         Era él, el duende documentalista. Venía montado en una de las barquichuelas levitadoras que usamos para viajar entre plantas (no entre plantas de las verdes, naturalmente, me refiero al tipo de plantas que también se llaman pisos), cada vez que tenemos que subir o bajar desde los sótanos que hay en las raíces de nuestro árbol palacio, hasta los brotes-habitaciones que se distribuyen a diferentes alturas.
         Parecía muy agitado, como cada vez que encuentra algún hallazgo imprevisto. Se notaba que apenas podía contener su impaciencia. Entonces se ha puesto a hablarme con gran apasionamiento. Bueno, si puede considerarse hablar a esa especie de jerigonza gesticulante que usan los duendes. Sabéis, ¿no?
         Me ha contado que una caja misteriosa de color lavanda ha aparecido por arte de magia (¿cómo si no?) en uno de nuestros despachos, a la hora del almuerzo. Luego ha tenido la desfachatez de lanzarme un fajo de papeles a la cara, que he cogido de milagro, ha hecho su habitual reverencia (muy poco reverente, no os creáis, que los duendes no saben lo que es el respeto. Sospecho que ni siquiera tiene claro quién manda aquí. Aquí o en cualquier otro lado. Son estos, individuos muy anárquicos que no reconocen más autoridad que la suya); y se ha vuelto a marchar de camino abajo.
         Bien, ¿y qué demonios me ha traído? ¿Merecía la pena la interrupción? Ya lo creo que sí. El duende, por más que sea una criatura rebelde y antojadiza, sabe lo que se hace. Y así, esta vez ha descubierto un blog de lo más interesante: Algo más que sombras
         Un blog que se dice dedicado a la «visibilización de la literatura escrita por mujeres». Con ese objetivo se han propuesto editar una serie de cuadernillos con carácter de libro libre (para que cualquiera pueda hacerse con ellos y disfrutarlos) para acercar a los lectores la obra de un montón de autoras que fueron apartadas del canon y olvidadas.
         El primer cuadernillo está dedicado a la poesía de las mujeres de la Generación del 27, injustamente olvidadas y apartadas de la consideración que se otorga desde las aulas y las instituciones a sus colegas masculinos. Se puede descargar en PDF desde el propio blog.
         Es una labor muy parecida a la que están llevando a cabo desde hace tiempo las promotoras del proyecto «Las Sinsombrero», dirigido por Tània Balló, Serrana Torres y Manuel Jiménez Núñez, que consta de un documental interactivo, documental para la TV, Proyecto Educativo, campaña en Facebook y un libro (http://www.rtve.es/lassinsombrero/es).

De ese primer cuadernillo, que ya he empezado a ojear, os iré trayendo nombres y poemas que me llamen la atención. Hoy, de entre todas ellas, me he quedado prendada de Margarita Ferreras, a la que confieso que no conocía. La culpa la ha tenido un poema suyo:    

          «No moriré mientras tú vivas.
         Desesperadamente
         mis raíces se alargan.
         Eres agua y te busco.
         Me revuelco como un pez en la tierra
         cuando tú pasas».

                        Margarita Ferreras (De Pez en la tierra, 1932)

Para conocer a Margarita Ferreras, he acudido a este artículo que os recomiendo: Margarita Ferreras, la poeta olvidada, en el que destacan su faceta eminentemente vanguardista.

         «Fue la autora de un libro audaz que merece ser subrayado. Margarita Ferreras publicó en 1932 un libro que rezuma erotismo y posee un sentido reivindicativo, pionero e infrecuente en su día, sobre el papel de la mujer. Se trata del poemario 'Pez en la tierra', el único que publicó la escritora».


Margarita Ferreras

Parece que tuvo una vida de novela, novela trágica, eso sí; amante de un infante de España, poeta valiente, inestable, temerosa del futuro, exiliada y loca. Desaparecido su rastro en algún momento de 1964. Se la creía en Europa pero puede ser que volviera a su Zamora natal, donde siguió existiendo en el olvido más aniquilador. (Noticia de una olvidada)

Margarita Ferreras
 «Y deseo la muerte/por amor a la vida»
escribió Margarita Ferreras

Pudo ser que Margarita se dejase perder en esa vida que ya no lo era. Ese sucedáneo de vida que era la España de posguerra —despojada de arte, de libertad y de vanguardia— no podía ser para ella.

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